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Annabelle. Las muñecas de Famosa se dirigen al infierno. [Cine]

Con el paso de los años y las películas, James Wan ha ido forjándose un nombre dentro del género de terror. Todos sus films han sido en mayor o menor medida grandes éxitos, siendo señalado como el nuevo gurú del terror tanto por parte del público como de la crítica especializada. La noticia de que produciría una película basada en la historia de la muñeca Annabelle, que aparecía en el prólogo de "Expediente Warren" fue recibida con aplausos entusiastas. Pero a la hora de la verdad, la experiencia ha resultado ser más bien un jarro de agua fría.



¿De qué va?

John y Mia Gordon (Ward Horton y Annabelle Wallis) son una joven pareja de recién casados que están esperando su primer hijo. Un día, John le regala a Mia una muñeca antigua, igual a una que su esposa tenía cuando era niña.

Dias después, mientras duermen, la pareja sufre el ataque de dos miembros de una secta satánica que invaden su hogar y los atacan brutalmente. La policía consigue abatirlos a tiros, pero justo antes de morir, el alma de uno de los asaltantes, una muchacha llamada Annabelle, se introduce dentro de la muñeca y es entonces cuando en el hogar de los Gordon empiezan a suceder extraños acontecimientos.



La crítica

'Annabelle' está rodada con sobriedad por John R. Leonetti (director de fotografía de la mayoría de películas de James Wan), uno de esos directores curtidos en películas de serie B y que cumple a la perfección, incluso mejor de lo que en un principio cabía esperar, con su trabajo, demostrando que haber estado años al lado de Wan le ha servido para otorgarle al film algo más de la personalidad exigida. Tiene unas interpretaciones correctas por parte de todo el elenco, mayoritariamente actores poco conocidos a excepción de Alfre Woodard, y parte de un guión que sigue una estructura clásica y que no ofrece prácticamente ninguna novedad dentro del género.



Sobre 'Annabelle' sobrevuela una sensación de ser un 'quiero y no puedo'. Podría haber sido una gran película y podría haber sorprendido como lo hizo en su momento 'Insidious 2', una secuela que no se limitó a repetir la fórmula de su predecesora y le dio una vuelta de tuerca a la historia original, pero se queda a medio camino.



La película pide a gritos ese pequeño empujón que hubiese sacado a 'Annabelle' de la zona de confort (o mediocridad, según se mire) en la que se ha instalado, como si ya fuese suficiente con eso. Si alguien podía solucionar todo esto ese era el propio James Wan, del que desconocemos su implicación final con el film, si fue encargado de tomar decisiones respecto a la película o se limitó a ser un mero productor y poca cosa más, pero nos queda la sensación de que si Wan hubiese estado más encima del proyecto tal vez estaríamos hablando de una película muy diferente. 



La historia que explica encaja perfectamente dentro del imaginario mostrado en 'Expediente Warren' (tal vez ese era el propósito principal del film) y además lo completa. Ambientada en los años 70, con claras referencias a films como 'La semilla del diablo' (el personaje principal se llama Mia, homenaje descarado a Mia Farrow, protagonista de la película de Polanski) introduce para beneficio del film el ambiente que se vivía en esa época, en el que el auge de todo tipo de sectas satánicas habían desposeído a la sociedad norteamericana de toda la inocencia que el movimiento hippy había instaurado durante los años 60, dejándolos al borde de la paranoia. 



Algo a lo que ayuda la imagen vintage de la muñeca Annabelle, que cada vez que aparece en pantalla y a pesar de no moverse en absoluto, consigue elevar el tono angustioso de la película. La afortunada decisión de que no veamos moverse a la muñeca en ningún momento (cosa que de haber pasado hubiese convertido el film en una copia mala de "Muñeco diabólico") junto con el ajustado timing que imprime John R. Leonetti consigue que estas escenas sean de las mejores de todo el metraje, aunque curiosamente el mejor momento de toda la película, ese que logra poner lo pelos de punta, es uno en el que sí vemos "cobrar vida" a Annabelle (y el susto viene al saber por qué...).



'Annabelle' goza de varios momentos de verdadero espanto, de susto potente, momentos que sacan de la mediocridad y que hacen saltar de la butaca al espectador más curtido en el cine de terror, aunque el verdadero espanto es el personaje de Alfre Woodard, colocado con calzador dentro de la historia sólo para que cumpla con su cometido en ese demencial final que queriendo ser épico y emotivo se convierte en absurdo y ridículo, dejando al espectador con una sonrojante sensación de vergüenza ajena.



A pesar de todo, no estamos ante una mala película. Posiblemente esta sea la primera de más películas protagonizadas por la muñeca Annabelle, y aunque es evidente que no se convertirá en un clásico del género contiene suficientes ingredientes como para ofrecer 98 minutos de entretenimiento puro y duro y sobretodo una buena ración de sustos.

Y si no que se lo digan al confiado espectador que vio la película a mi lado en el pasado Festival de Sitges y que por poco muere de un infarto en uno de esos momentos.



Información de más
  • Los responsables de la película aseguran que vivieron varios sucesos paranormales durante el rodaje.
  • La verdadera muñeca Annabelle es de trapo, de apariencia mucho menos aterradora, y pertenece a la marca Raggedy Ann.




Nota final: 6

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