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Non-Stop (Sin escalas) [Cine]

No podemos negar que actualmente vivimos inmersos en una corriente de nostalgia que inunda nuestras vidas. Multitud de libros recuerdan aquellos años 80, en los que todo nos parecía mejor, e incluso estamos adaptando a nuestra forma de vestir prendas de esas épocas, consiguiendo que modas que hace poco nos parecían totalmente desfasadas acaben convirtiéndose por obra y gracia de los modernillos de turno en las tendencias de temporada.
La moda de hacer remakes y/o reboots de películas de hace unos años sería la versión de estas teorías si las aplicásemos al mundo del cine, donde últimamente hemos visto algunos intentos de recuperar estilos cinematográficos que ya creíamos desfasados, saldados con mayor o menor fortuna.

‘Non-Stop’ intenta hacer precisamente esto y lo consigue con creces, gracias en parte a la habilidad de su director, el catalán Jaume Collet-Serra.



¿De qué va?

Bill Marks (Liam Neeson) es un oficial del ejército norteamericano encargado de la seguridad de los vuelos transoceánicos. Tiene problemas con el alcohol y su vida familiar ha quedado marcada por una tragedia, pero cumple con su trabajo a la perfección. Su última misión es garantizar la seguridad de un vuelo a Londres. En cuanto el avión ha despegado, recibe un mensaje de texto en su móvil de alguien que le advierte que  transfieran 150 millones de dólares a una cuenta bancaria. Si no lo hacen, amenaza con matar a un pasajero cada 20 minutos. 

La crítica

Residente en Los Ángeles desde los 18 años y totalmente integrado dentro de la maquinaria Hollywoodiense, Jaume Collet-Serra sabe perfectamente lo que tiene entre manos. ‘Non-Stop’ es un film bastante previsible, lleno de agujeros de guion y tramposo a más no poder. Es de esas películas en las que cada detalle es importante (o no) para el devenir de la historia. Todos los personajes son sospechosos, todos parecen esconder algo, todos podrían ser el terrorista que amenaza la seguridad del vuelo. Todos incluso Liam Neeson, que encarna al típico militar atormentando por sus tragedias personales, que como es habitual en estos casos, ahoga sus penas en alcohol, y que además fuma (y nos enseña cómo hacerlo) en los wc de los aviones. Pero lo hace con su carisma habitual, haciéndonos creer que pese a todo es un tipo íntegro y legal y que va a hacer lo que haga falta por salvar a los pasajeros del avión.


A pesar de los problemas que podría ofrecer una historia tan previsible, el director aprovecha su experiencia para mantener la tensión durante los 106 minutos que dura la película. Uno se engancha rápidamente al relato, que empieza a funcionar como un mecanismo de relojería en cuanto el avión despega. Que la mayor parte de metraje pase dentro del avión a más de 12.000 pies de altura no hace sino aumentar la sensación claustrofóbica de la película, algo que juega muy a su favor.


Julianne Moore, actriz acostumbrada a retos interpretativos mayores, resuelve con facilidad su papel dentro del puzzle de la trama. Su papel, aunque secundario, tiene mayor peso dentro de la historia. Como la mayoría de personajes, dudamos de sus intenciones desde el primer minuto, y hasta el final del relato no descubrimos las razones para comportarse como lo hace (y no diremos si esto supone ponerse del lado de los buenos o de los malos…)


Al lado de Neeson y Moore encontramos a Michelle Dockery y Lupita Nyong’o, dos actrices jóvenes en papeles pequeños. Ellas interpretan a dos de las azafatas del vuelo, aunque sólo Dockery, conocida por ser una de las protagonistas de la serie de TV ‘Downton Abbey’ tiene algo más de protagonismo, ya que el papel de Nyong’o, la recién ganadora del Oscar a la Mejor Actriz Secundaria, es prácticamente anecdótico.


Jaume Collet-Serra se ha propuesto hacernos viajar en el tiempo unos cuantos años atrás con su última película porque ‘Non-Stop’ es un trepidante film que recuerda aquellas action-movies de los años 80 que de haberse rodado entonces seguro que hubiesen venido de la mano de productoras como Orion Pictures o la mítica Cannon y que seguramente hubiesen sido interpretadas por estrellas como Arnold Schwarzenegger o Bruce Willis, entonces en la plenitud de sus carreras. No en vano, uno de los productores de la cinta es Joel Silver, responsable de películas míticas como ‘Commando’, ‘Arma Letal’ o ‘Depredador’.

A medida que avanza el metraje, la historia va tomando cuerpo y avanzando sin pausa, y es de agradecer que el director no tome por tonto al espectador ya que sabe que probablemente esté más que curtido en films del mismo estilo. La única pega a todas estas bondades que demuestra la película es la resolución final de la misma, cuando el plan malvado y rocambolesco queda expuesto sobre la mesa, aunque realmente al espectador le importa más bien poco. La resolución visual que toma el director con el clímax final es tan demencial como brillante y finalmente prevalecen más las imágenes grandilocuentes del cine de acción que los motivos reales de tan retorcido plan. 


Hasta la fecha Collet-Serra ha demostrado ser un artesano, con igual destreza para dirigir films de terror como ‘La Casa de Cera’ (donde el verdadero terror era que Paris Hilton fuese una de las protagonistas) o ‘La Huérfana’ que películas de acción. Pero su talento está aún a la espera de probarse con una gran superproducción, aquella que le abra definitivamente las puertas de Hollywood de par en par. Y ese bombazo podría darlo con la adaptación de ‘Akira’ en la que está trabajando desde hace tiempo. Mientras esperamos ese momento, seguiremos disfrutando con sus otros films, producciones mucho más modestas pero que demuestran lo buen director que es el catalán.

Información de más
  • Después de ‘Sin Identidad’ (su primera colaboración juntos) y ahora ‘Non-Stop’, Jaume Collet-Serra y Liam Neeson volverán a colaborar en ‘Run All Night’.
  • La película ha sido rodada en parte en los aeropuertos JFK de Nueva York y en el Long Island MacArthur Airport.
  • El film ha conseguido el primer puesto en la taquilla USA. Es la segunda vez que una película dirigida por Collet-Serra se encarama a lo más alto del box-office estadounidense después que ‘Sin Identidad’ ya lo consiguiese en 2011.
Nota final: 7

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