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Asalto al Poder [Cine]

La obsesión del ser humano por destruir símbolos y de ver cómo esos símbolos caen es innata en nuestro ADN. Los mismos símbolos que seguimos, adoramos y veneramos tienen tal poder de atracción en nosotros, que la perversa sensación de verlos destruidos nos hace en el fondo sonreír  Es la esencia misma del animal corrupto que llevamos dentro. Uno de esos perversos, morbosos y corruptos animales es un simpático director alemán que nos ofrece cada cierto tiempo su más recurrente sueño dorado: destruir hasta los escombros los Estados Unidos. Ese director es Roland Emmerich.

¿De qué va?

Un policía del Capitolio, John Cale (Channing Tatum) persigue su sueño de llegar a trabajar para el Servicio Secreto de la Casa Blanca y proteger al presidente (Jamie Foxx). Sin embargo, es rechazado y para dar una sorpresa a su hija (Joey King) que es admiradora de todo lo relacionado con la política de USA, le regala un tour por la Casa Blanca con la mala suerte que ese mismo día, un grupo terrorista asalta el lugar tomando como rehenes a todos los turistas, agentes secretos y al mismo presidente de USA. En ese momento, comienza a actuar John Cale en un intento de salvar tanto al presidente como a su hija.



La crítica

Cuando uno está frente a una película de Roland Emmerich no puede plantearse ni remotamente que vaya a ver una gran película de actores, o una historia original y cautivadora. Ni tan siquiera un film que puede recomendar a sus amistades. Entonces... ¿Por qué va tanta gente a ver una película de Emmerich? 

Fácil, ofrece lo que su curriculum cinematográfico nos ha ido dando a lo largo de los años: destrucción garantizada, explosiones y peleas dignas del Circo del Sol, planteamientos narrativos de nulo esfuerzo mental (tanto el guionista cuando lo redactó como el espectador cuando lo ve en pantalla), personajes planos y bien contrapuestos (el bueno, es guapo, perfecto y sabe qué hacer siempre. Los malos son... eso mismo, muy malos) y por último, la fastuosa capacidad de mostrarnos cómo emblemas y símbolos de USA son destrozados y hechos añicos.

Emmerich ha acabado con el mundo anteriormente ('Independence Day', 'El Dia de Mañana', '2012') por lo que 'Asalto al poder' puede parecer un pequeño ejemplo de su obsesión por las explosiones. Nada más lejos, aquí Emmerich hace lo que siempre ha parecido ansiar a lo largo de su carrera. Destruir y machacar el emblema más amado-odiado del planeta, la Casa Blanca.

Para ello, una "elaborada" y "compleja" trama nos lleva a presenciar cómo un padre (divorciado pero muy buen padre) y su hija (devota de los avatares políticos del presidente y admiradora de la patria) son testigos directos de un ataque a la Casa Blanca. Es en este momento cuando el manual del afamado director empieza a trabajar. No importa que un lugar tan custodiado, protegido y lleno de medidas de seguridad sea invadido en menos de cinco minutos por mercenarios armados hasta los dientes. En el cine de Emmerich todo es posible.

Un Channing Tatum ('G. I. Joe', 'Magic Mike') deambula por todo el film como si de un John McLane de segunda se tratara. En vez de quedarse con su hija en un momento tan pavoroso como ese, no. Él decide que en el cine de Emmerich los padres son Macho-Men y deben salvar al presidente antes que a su propia hija.

El presidente, por otro lado, se nos presenta como un hombre pacífico y devoto de la diplomacia. Pero claro está, eso no puede durar mucho. Una vez que se enfunda sus zapatillas Nike Air Jordan, el personaje de Jamie Foxx se transforma en John Wayne con unas gotas de Chuck Norris. Es tan demencial la sucesión de secuencias en las que el presidente se ve envuelto, que el climax llega (esto es Spolier, no leas) cuando dentro de su propia limusina que da vueltas por el jardín de la Casa Blanca, dispara un bazoka contra los villanos de turno.

Por otro lado, los villanos en el cine de Emmerich son meras caricaturas. Aquí no podía ser diferente. Cambiamos extraterrestres por mercenarios, cambio climático por Presidente del Congreso y profecías Mayas por el Jefe del Servicio secreto. Un cocktail de villanos que sólo puede hacernos dibujar una desencajada sonrisa en el rostro. El objetivo de los villanos no queda muy claro, pues uno de ellos ansia la presidencia, otros puede que dinero y el que nos falta lo hace sólo por venganza personal, por lo que decide lanzar misiles sobre Oriente Medio (ya que son gente muy mala, más que lo de Oriente Lejano)



James Woods (Jefe Servicio Secreto), al que un servidor siempre ha admirado, aparece en este film tan desquiciado y fuera de lugar que su personaje recuerda a los típicos malvados sacados de las películas de los 80. Su motivación para actuar como personaje es tan patética y manida que nos hace añorar los tiempos en los que James Woods se comía la pantalla con sólo dos frases. 

Richard Jenkins (Presidente del Congreso) sólo puede tener un motivo para estar en este proyecto: debe estar pagando las letras de algún yate que se haya comprado. Es otra muestra más del cine de Emmerich, llenar la pantalla de buenos actores y destrozarlos al obligarles a pronunciar frases tópicas y carentes de interes. Maggie Gyllenhaal también pulula por la película, sin saber bien que aporta al film, pero al menos es una cara amable.

Estamos ante un pastiche que intenta mezclar la excelente cinta de acción que fue 'Jungla de Cristal', un poco de 'Air Force One' y unas gotas de cine familiar; pero en ningún momento logra llegar a ellas. Obvio, es Roland Emmerich el director. La necesidad del espectador por ver un buen espectáculo visual y además una historia que enganche, se desvanece por la imperiosa necesidad del director en ofrecer dantescas imágenes de explosiones inverosímiles, narración alocada y desarrollo de la historia que hace aguas en cuanto algún personaje intenta interiorizar sus motivaciones. Parece mentira que el guionista de 'Asalto al poder' sea el mismo que nos dio hace unos años la genial 'Zodiac'.

En el apartado de escenas míticas que pasarán a la historia del cine (por su valor netamente demencial y patético) me quedo con dos: la mencionada antes: el presidente a bordo de su limusina por el jardín lanzando misiles con un bazoka. Y la populista e infantil escena que hace brotar nauseas inmediatas al que la ve. La hija del protagonista deteniendo el ataque de unos cazas que deben destruir la Casa Blanca para que los mercenarios no detonen el botón rojo, para ello, la valiente hija y patriota hasta la médula, coge la bandera del presidente y se planta delante de la Casa Blanca ondeandola cual Juana de Arco. De locos.




En resumen, cuando uno ve en los créditos que Alfred Hitchcock dirige la película, sabe que verá un gran argumento, excelentes interpretaciones, tensión y drama bien desarrollados, escenas conmovedoras, secuencias que nos harán vibrar en las butacas y una historia increible pero creible por su buen hacer. Pues justo lo contrario pasa en el cine de Emmerich, y en 'Asalto al poder' lo podemos multiplicar por diez.

Información de más

  • A la par que "Asalto al poder" se estrenó "Objetivo: Casa Blanca" film de menos pretensiones pero mismo argumento. Aunque al menos en ésta los actores se salvan (Gerard Butler, Aaron Eckhart, Morgan Freeman)
  • Los derechos del guion de James Vanderbilt ('The Amaning Spider-Man 2' y 'Zodiac') se compraron por ¡¡¡¡ 3 millones de dólares !!!
  • El personaje de Jamie Foxx (presidente) fue un intento de plasmar la imagen de Barack Obama. 
Nota final: 4,5

1 comentario:

  1. Llego, leo esta crítica, veo la nota y pienso: "4,5/5, no está nada mal para lo verde que la han puesto". Entonces recuerdo que no estoy en un blog en inglés y que aquí se puntúa sobre 10... Recuerdo la peli y me descojono.
    Coincido con todo lo dicho. Le doy a vuestra crítica un 4,5/5 ;)

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