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El viaje más largo... ay, vaya torito, ay torito guapo [Cine]

Películas las hay de muchas clases. De acción, infantiles, comedias, dramas, bélicas, de amor... Centrémonos en éste último grupo, las películas de amor. Podemos subdividirlo en otros tantos géneros: comedia romántica, drama romántico, etc, y a partir de ahora podemos afirmar que las películas 'basadas en una novela de Nicholas Sparks' deben considerarse otro grupo totalmente independiente.

'El viaje más largo' es la última de estas adaptaciones que llega a nuestras pantallas para mostrarnos (una vez más) una edulcoradísima historia de amor.




¿De qué va?

Sophia Danko (Britt Robertson) es una brillante estudiante de la universidad de Carolina del Norte. Ella espera terminar el semestre para poder ir a Nueva York a hacer sus prácticas en una prestigiosa galería de arte. Su vida da un giro inesperado cuando decide acompañar a sus amigas a un rodeo. Allí conoce a Luke Collins (Scott Eastwood), un joven y valiente vaquero con el que entabla una relación. Un día, de vuelta a casa después de una romántica cita, se topan con un coche accidentado en medio de la carretera del que consiguen rescatar con vida al anciano Ira (Alan Alda). Sophia entabla una relación de amistad con Ira, que le acaba contando la historia de su vida, de cómo encontró el amor al lado de su esposa Ruth (Oona Chaplin), al mismo tiempo que su relación con Luke se tambalea debido a que ambos provienen de mundos muy diferentes.




La crítica

El éxito de las novelas de Nicholas Sparks está basado en seguir unas reglas establecidas (por él mismo, suponemos) en el que casi siempre mezcla sus pasiones/obsesiones: amor, pasión, tragedia y/o destino, a las que acaba añadiendo una buena dosis de azúcar a la combinación que acaba dando como resultado novelas extremadamente románticas, que nos hacen sufrir con un amor aparentemente imposible pero que sabemos desde la página 1 que acabará triunfando.


Todas y cada una de las adaptaciones cinematográficas del universo Sparks siguen exactamente los mismos patrones y obviamente 'El viaje más largo' no es una excepción. Primero se nos presenta la historia de amor principal, la de los dos protagonistas, tirando de clichés vistos mil veces. Ella: una guapa, inocente y estudiosa muchacha de ciudad. Él: un valiente, fornido y rudo vaquero. Siguiendo el dicho de "los polos opuestos se atraen" caen rendidos el uno del otro, por mucho que en un principio quieran evitarlo.

Poco después, la historia presentada en pantalla es la secundaria, la del anciano Ira y su mujer Ruth, que al igual que sucedía en 'El diario de Noah' se nos muestra en forma de flashbacks puesto que sucede 70 años antes.



Tanto una como otra se nos quiere vender dos historias de amor intenso. En ambas los protagonistas deben superar obstáculos importantes para que su amor triunfe pero siendo sinceros sólo la historia de Ira y Ruth llega a interesar algo más, siendo sus problemas verdaderamente más serios que no ser simplemente dos personas muy diferentes como lo son Sophia y Luke.

Probablemente estemos ante uno de los problemas más grandes que tiene el film y por ende, casi todas las adaptaciones de Sparks. Las historias principales son tocadas muy superficialmente, sin ahondar en sus verdaderos problemas. De Luke sabemos que ha tenido una lesión importante, que tiene problemas para mantener el rancho donde vive con su madre... y nada más. Al igual sucede con Sophia, que parece dejar de lado su brillante futuro para poder estar al lado del vaquero sin que la decisión le cause problema alguno. Todo marcha sobre ruedas hasta que casi sin venir a cuento todo explota y la pareja se rompe casi sin motivo alguno.



A todo esto tampoco ayuda que la dirección del film le haya sido encomendada a un director tan poco estimulante como George Tillman Jr., cuya película más conocida es 'Hombres de honor' (y que probablemente nadie recuerda a pesar de estar interpretada por Robert De Niro y Charlize Theron). Su planteamiento es totalmente plano, sin arriesgar lo más mínimo, prácticamente conviertiendo la película en un telefilm de sobremesa, a lo que no ayuda lo más mínimo que la duración final del film sea de 128 minutos, exagerado. 



A pesar de todo, en su favor hay que decir que las únicas escenas en las que parece haberse permitido salirse algo de lo preestablecido son aquellas en las que se nos muestran los diferentes rodeos en los que Luke participa. En esos momentos sí que vemos una cierta frescura y elegancia a la hora de rodar las tomas, consiguiendo transmitir la fuerza brutal de los toros y la peligrosidad que se esconde detrás de un rodeo, algo que se agradece y que consigue despertarnos un poco del sopor en el que nos hemos visto envueltos.



Pero si algo destaca de entre tanta mediocridad es su pareja protagonista. Britt Robertson consigue que su papel no acabe siendo el de la típica dama desvalida, aportando algo de personalidad al personaje de Sophia aunque el que sale reforzado con su interpretación es Scott Eastwood (por si no lo habíais supuesto, es hijo de Clint) que atesora una personalidad en pantalla brutal y que a poco que afine sus próximas elecciones será uno de los actores jóvenes a tener más en cuenta en los próximos años.



Tanto el uno como el otro hacen lo que pueden con la historia que tienen entre manos, conscientes de que seguro que no están ante la película más importante de sus carreras pero sí en una que les descubrirá para el gran público. 



La gran virtud y al mismo tiempo el gran defecto de 'El viaje más largo' es que no se permite dejar ningún cabo suelto. El epílogo final de la película sirve de ejemplo, una escena totalmente prescindible e innecesaria para el devenir de la historia pero que sirve para que el espectador más vago salga satisfecho de la sala sabiendo a ciencia cierta que todo ha acabado de la mejor manera posible, algo totalmente lícito pero que viene a remarcar el común denominador tanto de libros como de películas de Nicholas Sparks: nada de riesgos innecesarios.

Información de más
  • Nicholas Spark ha escrito 18 libros y 9 han sido adaptados al cine.
  • Scott Eastwood rodó sus escenas de rodeo en realidad sobre un toro mecánico.
  • Selena Gómez fue considerada para el papel de Sophia pero se dedició buscar a otra actriz que tuviese una apariencia "100% norteamericana".
Nota final: 5

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