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Fiebre del sábado noche; Travolta a ritmo de Bee Gees [Cine]

Admitámoslo, aunque ahora John Travolta sea un pervertido algo mayor, en su época las chicas de alrededor de todo el mundo se forraban las carpetas, agendas y libretas con fotos suyas. El fenómeno Travolta fue interesante, un actor novel se consagraba con papeles de obras que han pasado a la historia. Lo curioso es que en tres de éstas (creo recordar) hacía de típico americano chulito, aunque en una de ellas: ¡BAILABA MÚSICA DISCO! Con todos ustedes: 'Fiebre del sábado noche'.


¿De qué va?

Tony Manero (John Travolta) vive por y para la música disco. Su vida se centra en salir cada vez que puede a la discoteca de su barrio y bailar toda la noche, es el amo de la pista. Una de esas noches ve bailar a Stephanie (Karen Lynn Gorney) y hará lo posible para convencerla de bailar junto a él en el próximo concurso de baile.

La crítica

Uno ve la portada de 'Fiebre del sábado noche', a Travolta con esas pintas, en ese estilo setentero y piensa "¿En serio?", pues sí. Increíblemente dudaba del valor como película que tiene la cinta de John Badham y para mi sorpresa me topé con una de esas friki joyas de los setenta. 
La obra se centra principalmente en Tony Manero y en su manera de vivir la vida. Trabaja en un trabajo cualquiera para poder sacarse algo de dinero para salir de fiesta, no tiene estudios, no cree necesitarlos. Tampoco piensa en el futuro y, como la mayoría de personas en la edad, el resto le da absolutamente igual. Todo cambiará en el momento en que conozca a Stephanie. Ella es alguien, ha estudiado y ha conseguido un trabajo honrado, decente, sabe lo que quiere en la vida.

A primera vista uno puede pensar que 'Fiebre del sábado noche' trata de un tipo que baila disco y poco más, como en la mayoría de cintas de la subtématica de baile. Pero nada lejos de la realidad, por mucho que la música disco influya en la obra, lo que el director nos ofrece es una visión sobre la manera que tenían de vivir en los setenta, sobre todo en los los suburbios de Nueva York (que no en el Bronx). 
En consecuencia el ritmo de la cinta es totalmente bueno, no nos aburrimos en ningún momento puesto que la variedad no es poca. Quizás tienes una escena de baile, que otra de cachondeo o una bronca entre amigos.

Ahí erradica la verdadera virtud de 'Fiebre del sábado noche' en darnos esa visión sobre otra manera de vivir, sobre como alguien que cree tenerlo todo puede ver que no es nadie. En cómo puedes creer ser un pez grande en un barrio bajo y verte que no lo eres realmente. Y es gracias a este dúo de personajes que la película agrada, porque forman una pareja excepcional. 

Por una parte Tony Manero  es la estrella del film, un personaje con un crecimiento increíble y que realmente podría darse el caso en alguna parte. La interpretación de un actor novel  que nos ofrece Travolta acompaña a la evolución del personaje en todo momento, sí señor. De hecho se entiende porque esta cinta propulsó la carrera de Travolta. Stephanie por otro lado es el motor de Manero y ese pequeño empujoncito que le falta al personaje para evolucionar, sin ella la cinta no sería la misma.

Pero no olvidemos la música disco, por Dios. Todos sabríamos que sin las canciones de Bee Gees y otros artistas de música disco, la cinta no sería tan icónica. El conjunto del estilo disco, sumado a esa visión que nos da el director y, cómo no, la banda sonora hacen de 'Fiebre del sábado noche' una de esas extrañas piezas que tanto nos gusta.


Tampoco puedo dejar de comentar el baile, las coreografías y de más, que lo mismo están los personajes hablando que empiezan a bailar en la pista de baile y ojito, que las escenas son una caña. Más de uno hubiese deseado bailar así en aquellos años (y ahora seguro que también). O esas escenas en las que Travolta se peina su tupe con un estilazo que ya quisieran muchos.

No obstante y todo se ha de decir, por mucho que se quiera dar una visión de esa época, la cinta está totalmente desfasada. Con esto quiero decir que el impacto que puede tener en depende de quién sea pensar "qué anticuados", sobretodo porque en pocas palabras "está pasada de moda" y eso es innegable. 

Eso sí, no por ello 'Fiebre del sábado noche' es desmerecedora de elogios de todo tipo. No sé si hay otra como ésta pero emana originalidad y calidad gracias a la temática, a sus personajes y, cómo no, a lo grandes que son Bee Gees.

Información de más
  • Nominada a un Oscar a mejor interpretación masculina.
  • Esta fue la primera película convencional en la que se usaba el término "sexo oral".
  • John Travolta corría dos millas y bailaba tres horas diarias para meterse en su papel. Al final acabó perdiendo unas veinte libras (9kg).

Nota final: 7

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