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Sitges 2014: ¡No estamos acreditados pero nos da igual! DIAS 6, 7 y 8 [Especiales]

Ni en la Zombie Walk que se celebra todos los años el primer fin de semana del Festival se pueden encontrar especímenes de muertos vivientes como los que nos vamos encontrando a estas alturas de festival.

Meterse entre pecho y espalda de de 6 a 10 películas diarias acaba hasta con el más cinéfilo. No hay más que ver las caras de algunos de los espectadores que cada mañana caminan, cada día arrastrando más los pies, hacia alguno de los cines donde se realizan las proyecciones.

Ese viene siendo uno de los inconvenientes de un festival como el de Sitges, el gran número de películas incluidas dentro de todas sus secciones, siendo prácticamente un suicido cinematográfico el querer ver un número tan elevado de films.

Ese no es nuestro problema, ya que al no estar acreditados nuestras retinas continúan en buena forma para seguir acumulando películas en nuestro casillero particular sin tener que recurrir a técnicas muy al estilo de "La Naranja Mecánica" para conseguir que nuestros párpados se mantengan abiertos.

Y nada mejor que empezar una nueva jornada jugando con muñecas, aunque sean muñecas poseídas por el espíritu de una adepta a una secta satánica que lo único que desea es devorar tu alma para así invocar a un demonio.



A grandes trazos ese es el argumento de 'Annabelle', el esperadísimo spin-off surgido de "Expediente Warren". Si a todo esto le añadimos un joven matrimonio con una preciosa niñita recién nacida dispuestos a sufrir (sobretodo ella) todo tipo de sustos y calamidades prácticamente tenemos la película a punto.

Ese es el problema que arrastra 'Annabelle', que tira de situaciones típicas y tópicas a más no poder, rematado con un final épico (y lo de épico es en el peor sentido de la expresión) que avergonzará a cualquier aficionado al género. 

La película está producida por James Wan y tal vez todos los fans de sus películas esperábamos una implicación mayor por su parte. No hubiera estado de más que le diese un vistazo al guión para darle algo más de enjundia al asunto, acostumbrados como estamos a los giros inteligentes de guión en todas y cada una de sus películas.



Esos si, en favor de la película podemos aplaudir un par de escenas bien resueltas que acaban por ponerle a uno los pelos de punta, siendo esto y poco más lo mejor del film.

La espinita que se nos quedó clavada con 'Annabelle' nos la quitamos en parte con 'The Double', una versión libre de la novela de Dostoievski (aunque tenga también aires de la obra de Franz Kafza) filmada con gran acierto por Richard Ayoade, que ofrece una propuesta visual exquisita, muy cercana al "Brazil" de Terry Gilliam donde brilla la interpretación (nunca lo hubiésemos imaginado) de Jesse Eissenberg.



Todavía estábamos saboreando la obra de Ayoade cuando aparecieron los enfants terribles del cine francés, Alexandre Bustillo y Julien Maury, dispuestos a volver a aterrorizarnos como en sus anteriores películas. 



'Aux yeux des vivants' no llega a cotas de brutalidad y maestría de "A l'interieur", pero ofrece un film completo, un slasher en toda regla bañado de cierta nostalgia y aroma por el cine de los 80, que deja la sensación de haber podido sacar algo más de partido a la historia.


Para rematar el día más francés de todos los del Festival (por la mañana se había presentado el thriller 'La French') nos llegaba la novedosa película del maestro Jean-Luc Godard, filmada en 3D y toda una experiencia cinematográfica, aunque quizás más propia de una exposición de arte que no de una sala de cine.

El jueves, séptimo día de Festival, era el día de Antonio Banderas al que se esperaba para presentar 'Autómata' dispuesto a demostrar que las malas críticas llegadas desde el Festival de San Sebastián eran exageradas (viendo el poster de la película que aparecía en la portada del Diari del Festival del día, lleno de opiniones de medios que alababan el film, comprobábamos que la maquinaria publicitaria se había puesto en marcha), pero empezábamos el día con lo nuevo de Takashi Miike, 'Over your dead body', con la que nos costó horrores mantener los ojos abiertos.



Miike, un director que es capaz de rodar 5 películas al año siendo cada una de ellas de un género diferente, nos presentaba la filmación de los ensayos de una obra de teatro, basada en una leyenda japonesa, en la que la realidad y la ficción se mezclaban constantemente. Alguna escena gore incluida hacia el tramo final (en la que unos utensilios de cocina previamente esterilizados con agua hirviendo eran utilizados por la protagonista de una forma peculiar) parecía querer animar un poco el hasta ese momento lento desarrollo de la trama, que acaba por dejarle a uno una sensación de indiferencia, casi lo peor que le puede pasar a una película de Miike.

Abandonábamos Japón para desplazarnos hasta las selvas argentinas con Gael García Bernal y su 'El Ardor', que se nos había vendido como un western crepuscular con un final apoteósico, y a la hora de la verdad lo único cierto de todo lo que nos habían dicho de la película es que efectivamente, su visionado provoca un ligero ardor de estómago, tal y como anunciaba su premonitorio título.



Llegaba el momento de Banderas, que pisaba la alfombra roja y era agasajado con el Gran Premio del Festival, pareciendo que era la manera de hacerle pasar mejor las malas críticas a su película 'Autómata', dirigida por Gabe Ibáñez, también presente en la sala pero totalmente eclipsado por el malagueño. 



A la hora de la verdad y quizás pensando que estabamos a punto de ver un bodrio de proporciones bíblicas, el resultado de la película no es tan malo. Sorprendente factura técnica, acaba siendo un quiero y no puedo... igual que las operaciones de estética de Melanie Griffith, una de las actrices de la película.



Después de tanto glamour y alfombra roja despedíamos el día viendo ya como el Festival empieza a tocar a su fin pero al que aún le quedan un par de bombazos para el final. 

El viernes se iniciaba con 'The Rover', segunda película con Robert Pattinson en el reparto (después de "Maps to the stars') presentada este año, que además de mostrarnos los áridos paisajes australianos en los que acontece la acción lo que traía era un montón de adolescentes aún con el recuerdo de que para ellas Pattinson es y será for ever and ever el Edward Cullen de la saga "Crepúsculo".



Lo más probable es que todas estas adolescentes se haya quedado, como se suele decir, con el culo torcido, después de ver la película protagonizada por un Guy Pearce excelente y un Pattinson no menos brillante, pero muy alejado de su papel de galán-vampiro romántico.

De vuelta de las antípodas, nos adentrábamos en los misterios de 'The Signal', una agradable sorpresa, mezcla de varios elementos básicos de la ciencia ficción (de los que no diremos nada para evitar descubrir las sorpresas del film), cuya factura indie despista hasta que poco a poco empieza a enseñar sus cartas, que están muy bien jugadas, para llevarnos hacia un final de esos que podemos considerar "de traca".



Y a pesar de que quedaban un par de proyecciones de las más potentes del certámen ('What we do in the shadows' y 'It follows'), nos retirábamos ya a nuestros aposentos para guardar fuerzas para encontrarnos mañana con Joe Dante, encargado de cerrar el Festival con 'Burying the ex'... bueno, y también porque estas críticas no se escriben solas.

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