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San Valentín, El Cine y otras Drogas [Especiales]

El día más temido del año ha llegado. Por encima de los exámenes de selectividad, de la presentación de la renta o incluso de un tacto rectal, la fecha más furibunda y atroz que unos grandes almacenes pudieron inventar se ha presentado ya en el calendario. San Valentín. Da igual que la odies, la veneres o la temas. Todos tus movimientos (más si eres chico) van a estar medidos, valorados, estudiados y analizados. Cuál cobaya de laboratorio serás observado al milímetro por tu pareja. Qué llevas puesto, qué cosas dices, cómo te comportas y sobre todo que diantres le regalas. Cualquier paso en falso que des en este día determinará el devenir de tu futuro más cercano (sí... también si tendrás o no merengue esa noche). Aquellos con pareja sufren alteraciones nerviosas, cambios hormonales, taquicardias, ansiedades y hasta ha habido casos de descomposición (tanto mental como física), todo en menos de 24 malditas horas que dura esta verbena hipócrita en la que todos jugamos.


Si no tienes pareja, la procesión va por dentro. Te jactas de aquellos que "sufren" las calamidades de tan manoseado santo, pero en el más profundo y desolado hueco de tu abandonado coranzocito deseas sufrir lo mismo que los demás. Es un día para borrar, olvidar y tirar a la basura junto a los DVDs de Ben Affleck (esto se puede hacer cualquier día del año). Pero en mayor o menor medida pasaremos por el esclavizante aro del puñetero querubín con delirios de arquero. Cenas románticas, flores, colonias mil, lencería con propósitos mundanos, gargantillas con nombre grabado (a modo canino para que cuando te paseen sepan tu nombre), escapas a la sierra, noche de cine, teatro y paseos cogidos de la mano cerca de un lago (con irrefrenables impulsos de lanzar a tu pareja al mismo)...una variedad tan típica como repetida por nuestros antecesores. Ellos cometieron los mismos errores, nosotros los seguimos haciendo. 
Nunca un pelo largo hizo tanto daño al género masculino.
Hagas lo que hagas en este día, para bien o para mal, marcará la percepción que tiene tu pareja sobre ti. Si das el Do de pecho y te luces como un romanticón/a, será un terrible fallo, pues el año que viene deberás superarte. Si por el contrario te comportas como lo más parecido a un simio en época de apareamiento, bueno, al menos tu pareja sabrá que la deseas, aunque en su fuero interno piense de forma distinta, corres el riesgo de poner una muesca más en su revólver el día que te ponga de patitas en la calle. Este último caso es especial en los tíos. ¿Qué hacer entonces? El cine nos ha dado ideas para plagiar y quedar cual romántico perdido. Podemos ser un Cyrano de Gandía si lo deseamos. Pero en el fondo de la cuestión, como casi todo en este manipulado mundo, se reduce a una única premisa: sexo. La gran pantalla siempre nos muestra esa noche mágica donde el chico/a enamora de forma irreversible al otro. Nunca vemos la mañana siguiente. El felices para siempre obvia esas mañanas en las que ves a tu pareja sin maquillaje, con ojeras de Dj ibizenco, con alitosis de mandril y dejando pelos en el lavabo. No, eso no lo enseñan. Es la cruda realidad. San Valentín sólo muestra lo que interesa, como el cine. Lo que vende, lo que engaña.
Una puta, un chulo y dinero. 'La cenicienta' moderna...ya.
La magia del cine es nuestro anhelo de lo que no tenemos. La realidad es todo lo demás. Riñas, malos entendidos, celos, manías y algún achuchón entre horas es la pura verdad. El cine no desea reflejar algo que tenemos en casa. Nos seduce por eso mismo. San Valentín es la ecuación proporcional si lo llevamos al terreno social. Debemos parecer románticos pues es lo aceptado moralmente. Tenemos la obligación de convertirnos en Tom Hanks, Sandra Bullock, Robert Pattinson, Brad Pitt, Meg Ryan, Richard Gere, Jennifer Aniston, el puñetero Ben Affleck o Mario Casas (previo atracón de anabolizantes) en cuestión de horas y encima que nos crean. Que gran daño a los sentimientos afectuosos ha hecho el cine. Cuántas parejas rotas por no poder dar la talla (en el aspecto ídolo). Tenemos una soga demasiada gruesa para tratar de escapar de las malditas flechas de ese enano cabrón.
Si Leo la hubiera empujado en ese momento...cuantos disgustos evitados.
Si por el contrario, tu pareja ya sabe que de ti en este día sólo va a sacar como mucho un "te quiero, amorcito" entre el café y el primer cigarrillo, tampoco pasa nada. No es que te hayas transformado con el paso del tiempo en un orco (que también) pero das a este día el mismo valor que tiene el 13 de febrero o el 15. Ninguno. Igual con un poco de suerte accedes a ir al cine (aunque temes la elección de la película) o decides que ver en casa algún viejo clásico. Un cinéfilo en una fecha como esta, trata por todos los medios de ser él/ella quien elija la película. Este año, al menos, en los cines no sufrimos con 'El diario de Noa' de turno, por lo que la opción de "peli en casita" puede salvarnos la noche. 
¿Por qué Clint? Tú no, hombre, tú no lloras...
Uno, experimentado/a en estos avatares de la vida, intenta poner un título que apacigüe las ansias de afecto de la pareja. Ya que hay que pasar por este momento San Valentín, que sea agradable. 'Casablanca' o 'Desayuno con diamantes' es de rigor sugerirlas (da igual las veces que tú las hayas visto, es buen cine y punto) pero sabes que dirá que no. 'De aquí a la eternidad' tiene un Lancaster que impone, pero no cuela. Temes que surjan títulos como 'Pretty woman', 'Leyendas de pasión', 'La casa del lago' o 'Noviembre dulce'. Uno ya no tiene ni estómago.
La única opción a un día neurótico.
Tras esquivar cualquier entrega de 'Crepúsculo', eludir por dos veces cualquier mención a Ben Aflleck y su maldito 'Pearl Harbour', ver con buenos ojos la opción de 'Brokeback montain' (ahí ya empiezas a perder el control), torcer el morro cuando 'Titanic' sale a la palestra, toser de manera falsa al mencionar tu pareja 'Los puentes de Madison' (ya te vale Clint... de ti no me lo esperaba), decir que no funciona 'Tienes un email', que '3 metros sobre el cielo' está mal bajada (yo no compro eso ni loco), que no sabes dónde estará 'Ghost', hacerte el loco cuando el o ella dice algo sobre '500 días juntos' o mirar el móvil cuando sabes que nadie te ha llamado pues la ves coger 'El diario de Bridget Jones'...es entonces cuando sabes que no tienes salida. Hasta 'Love story' te parece mejor vía de escape. Tu idea (cual metódico villano) de ver una buena película se esfuma. Te debes rendir ante el enfermizo y orondo querubín que parece reírse de uno cuando al final acabas viendo con tu pareja 'Grease'. 
A veces hay que ser un poco fantasma para "sobrevivir" a San Valentín.
Tu pareja no lo sabe pero tú estás maldiciendo el día que fraguó esta fecha. Piensas en ése comercial (seguro que vivía sólo con su madre) que tuvo la genial idea de condenarnos al resto de mortales a sufrir los devaneos pseudo amorosos de las películas romanticonas. Un peaje que debemos soportar cada año. Al igual que las cenas a la luz de las velas, las copas de vino frente a la chimenea (en mi caso frente al radiador) o las flores que marchitarán al día siguiente. Pues todo se reduce a eso. Como en el cine, a una ficción, un momento que pasará, que no es real, es mentira. Pero sabes (y tu pareja también) que al día siguiente seguirás ahí. Y al siguiente, al siguiente...eso sí que es San Valentín. Y para que no quede tan ñoño este post cinéfilo-Valentín, aquí os dejo un precioso vídeo para animar a los que aún no tienen pareja y no saben lo que se pierden en un día tan "maravilloso" como éste.

VÍDEO: 

                   

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