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El Hobbit: La Desolación de Smaug [Cine]

Escribo este prólogo de la crítica que a continuación leeréis unas horas antes del estreno de la segunda parte de 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'. Hacía muchos años que no sentía tanta expectación por un estreno. Es la misma sensación que noté allá por 2002 cuando se estrenó 'El Ataque de los Clones' o quizás se iguale al episodio final de 'El señor de los Anillos: El Retorno del Rey' (2003). Ganas, muchas ganas de ver que saca de su mágica chistera el gran prestidigitador Peter Jackson. Seamos sinceros, el estupendo relato en el que se basa esta trilogía no es tan extenso como para rodar tres películas, por ello, es tan demoledor en su gesta. Ha ampliado el universo ya de por sí mítico que creó Tolkien, desarrollado personajes, alargado en beneficio de la proyección pasajes de unas frases en fascinantes escenas. Expectación, una inmensa expectación. Espero que cuando finalice esta crítica pueda deciros que la espera mereció la pena.


¿De qué va?

Narra la continuación de la aventura de Bilbo Baggins (Martin Freeman) en su periplo junto al mago Gandalf (Ian McKellen) y trece Enanos liderados por Thorin Escudo de Roble (Richard Armitage), en una épica búsqueda para recuperar la Montaña Solitaria y el Reino Enano de Erebor. Tras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía sigue hacia el este y se encuentra por el camino con Beorn, el cambiador de piel, y con un enjambre de Arañas gigantes en el peligroso monte Mirkwood. Tras evitar que los Elfos del Bosque los capturen, los Enanos prosiguen su viaje hacia Ciudad del Lago, y finalmente llegan a la Montaña Solitaria, donde tienen que enfrentarse al mayor de los peligros, una criatura más terrorífica que cualquier otra que pondrá a prueba no solo lo profundo de su valentía sino también los límites de su amistad y la sabiduría del viaje: el dragón Smaug.



La crítica

Y por fin llegó el día. Se apagaron las luces de la sala y comenzó la magia. Este es el principal elemento con el que Peter Jackson ha levantado este monumental coloso de más de nueve horas en el que se convertirá la trilogía completa. Destila magia a raudales, pues con el poco material escrito, no olvidemos que 'El Hobbit' es inferior tanto en fondo como en contenido a la saga de 'El señor de los anillos', se hacía milagroso rodar tres películas sobre este libro sin caer en locuras de cine de autor. Jackson ha creado, ampliado y extendido el universo de Tolkien a límites insospechados.



Algunos criticarán que el director se ha tomado excesivas licencias. Que ha alargado la historia añadiendo sub-tramas que nada tienen que ver con el escrito original, incluso personajes inventados específicamente para el cine. Ha hecho suyo un eterno libro, lo ha moldeado a su estilo, siempre con la mente puesta en la forma visual que la saga de ESDLA ha mostrado. ¿Locura? ¿Genialidad? ¿Exceso? Todo vale. Los puristas dirán que esta segunda parte es una barrabasada, como ya lo era cierto tramo de la primera entrega (la introducción y presentación de los enanos). Argumentarán que el espíritu de Tolkien ha sido manoseado para lucir espectáculo vacío.



Pero, a pesar de unas cuantas voces contrarias, creo que 'La desolación de Smaug' corrige los errores que 'Un viaje inesperado' presentaba. Cuenta a su favor que son tres horas de acción y aventura desenfrenada, carece del lastre que en el primer episodio nos obligaba a casi una hora de introducción. Pura evasión esta entrega. Despega con buen rumbo a ensamblarse definitivamente con la saga de ESDLA. La fragilidad de tramas que ofrecía la anterior, aquí se consolida. Cierto que Jackson vuelve a sacarse de la manga pequeñas tramas para extender aún más la cinta (una maldición, por ejemplo), pero los fans que somos auténticos devoradores de épica, tendremos satisfecha nuestra ración de aventuras Tolkien hasta el año que viene. 



Regresar a puntos de la mítica saga ESDLA como Legolas (O. Bloom) confieren a este film el halo de cinefilía que carecía el episodio precedente. Nos arrastra con buena dirección hacia lo que de verdad puede convertirse la trilogía de 'El hobbit': una obra de arte del cine de aventuras. Creo que esta entrega hace hincapié en ello, no podemos visionar por separado cada parte de la saga, tenemos que enfocarla con una visión de conjunto. 'La desolación de Smaug' confirma que Jackson ha cogido el sendero correcto para ello. Tendremos que esperar a la tercera parte, 'El hobbit: Partida y Regreso', para asegurar que lo visto en ésta no cae en saco roto.

Martin Freeman (Bilbo) cada vez está más cerca de hacernos olvidar a Frodo (E. Wood) como personaje referente en las versiones fílmicas. Su puesta en escena convence con creces. Tal vez, la única pega, sea Gandalf (Ian McKellen) el que peor sale parado, pues no llegan a explotar bien sus pasajes en esta parte. Mención especial para el personaje inventado que interpreta Evangeline Lilly (Tauriel), una elfa que dará que hablar, a pesar de la historia de amor que conlleva. Luke Evans (Bardo) queda a la espera de su eclosión en la próxima película. Pero sin duda, lo que nos quedará para el recuerdo es la visión de Smaug. Un dragón como nunca antes hemos visto. Obra y milagro de la mente de Jackson, es sin duda alguna, el mejor baluarte de esta parte. Enigmático, aterrador y místico. Benedict Cumberbatch puede estar satisfecho de su interpretación (por favor, si podéis, ver y oírlo en V.O.).

Escenas de acción frenéticas. Bien resueltas en su mayoría (algunas llevadas a la frontera de lo inaudito). Espectaculares localizaciones que engrosan a las filas del universo Tolkien. Luchas, arañas, elfos, enanos, magos y dragón. Un conjunto que hará las delicias de los amantes del cine de aventura, de espada y brujería, lleno de elementos que rezuman el sabor del mejor cine de evasión.



En resumen, el director neo-zelandés ha dado con la tecla correcta. Por fin puedo sentir que la magia que contenía ESDLA ha impregnado la saga de 'El hobbit'. Los dos o tres peldaños que faltaban en la película precedente para engancharse al aura de Tolkien, se han hecho realidad en esta espectacular y visual visión que Jackson ha sabido prolongar hasta la última gota de imaginación. La considero por encima de su anterior episodio. Más grande, más contundente, más épica...más Tolkien. Y como buen narrador cinematográfico que es Peter, ha conseguido crear uno de los finales más tensos (tanto en climax como en duración) que se hayan visto en una sala de cine. Cuando vemos aparecer el primer título de crédito sólo podemos pensar: "Quiero más..." 

Información de más
  • Benedict Cumberbatch (Smaug) no sólo pone la voz al dragón, sino que todos los movimeintos que vemos en pantalla fueron rodados por él, simulando al mítico ser.
  • Peter Jackson vuelve a hacer un cameo, en la escena de Bree, comiendo una zanahoria.
  • Tanto Martin Freeman (Bilbo) como B. Cumberbatch filmaron todas sus secuencias entre la segunda y tercera temporada de 'Sherlock'.
  • Se ha estrenado con un nuevo sistema de 3D, el llamado 3D-HRF, que amplia los fotogramas que nuestros ojos captan, 48 por segundo, haciendo de este formato el más completo de los creados hasta ahora.
Nota final: 9

1 comentario:

  1. Purista y enamorado del libro me parece un engaño. No solo el alargar la trama e introducir subhistorias por el simple hecho de hacer caja, si no inventarse totalmente partes del libro que son muy claras y destruir para mi, no la esencia, pero si las formas en que el libro está escrito

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