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El Diablo metió la mano [Cine]

Todos hemos soñado con realizar fantasías, sin importarnos las consecuencias de dichas acciones, sin tener que dar explicaciones por ello. Con la seguridad de que algo que no podemos controlar nos servirá de excusa. Lograr ligarte a la espectacular chavala del insti, cometer viciosos actos, saborear la fama, ser poderoso, ver como los demás se arrastran por tocar las suelas de tus zapatos. Aunque debamos pagar un alto precio por ello. Un desafío para cualquier ser humano que tenga la oportunidad de adquirir un poder absoluto. ¿Quién no desearía firmar un pacto con el diablo?


¿De qué va?

Anton Tobias (Devon Sawa), un joven de 17 años, se despierta una mañana de Halloween para descubrir que sus dos padres se han convertido en dos decoraciones de Halloween sin cabeza. Después de hablar con sus amigos igualmente irresponsables, Mick y Pnub, descubre que su mano derecha tiene una mente propia sedienta de sangre y está empeñado en causar estragos, le guste o no.





La crítica

Hace unos años, se estrenó discretamente una obra adelantada a su tiempo. Una muestra de talento que supo combinar comedia, terror y muchas dosis de buen hacer en una película de obligada visión. El director de 'El diablo metió la mano', Rodman Flender, se había grajeado una excelente carrera antes de filmar este trabajo. Con series como 'Cinco en familia' o 'Chicago Hope' ya nos avisaba de su perfecto manejo a la hora de crear tensión del mismo modo que sacar una carcajada. La infravalorada 'Juego de seducción' (1992) y la enigmática 'Leprenchaun 2' fueron caldo de cultivo para la mano sutil de este poco conocido realizador.



Una trama bien construida nos presenta a unos personajes que oscilan en sus motivaciones. La dualidad entre el bien y el mal se plasman en perfecta armonía en las primeras secuencias donde vemos a Anton intentando recuperar a sus padres. Un gran trabajo de Sawa que, como el resto de su carrera, ha sabido combinar grandes producciones ('Casper') con proyectos más personales ('El arte de la venganza'). Sin olvidarnos de su gran obra 'Destino Final'. Aquí realiza una interpretación sobria, sabiendo manejar los tiempos para mostrar un amplio registro de matices en su interpretación. La perplejidad de su personaje se transforma en un abanico de convincentes emociones que harán las delicias de los espectadores.

Seth Green (Mick) asume un rol bastante difícil. Un alter ego del papel que Griffin Dunne realizó en 'Un hombre lobo americano en Londres' (1981, John Landis), llevando en muchas ocasiones el peso de la película. Más tarde, esa muestra de talento la podríamos volver a disfrutar en 'Austin Powers' como el hijo del doctor Maligno. Una mención aparte para la explosiva Jessica Alba ('Sin City', 'Inmersión letal'), que saltaba al estrellato con este trabajo. Convincente a la par de bella, nos traslada a las poderosas interpretaciones de divas como Ava Gardner o Veronica Lake. Debemos también resaltar el breve, pero intenso papel de Vivica A. Fox ('Kill Bill'), que sorprende por su espontaneidad. 



La trama recurre a genuinos senderos por los que explorar y desarrollar la historia. Por momentos vemos trazos del 'Fausto' de Goethe, con la visión del diablo como hacedor de los dones o maldiciones del protagonista. Pero el director otorga una fuerza desmesurada a la comedia para forjar unas delirantes secuencias donde música e imágenes se unen en perfecta sintonía. Graeme Revell compone una banda sonora que recuerda a sus trabajos anteriores, con fuerza como 'Blanco Humano' o melodías suaves y melancólicas como 'Daredevil'. Añadir, que el director tuvo el valor de presentar en pantalla al mítico grupo de punk-rock 'The Offspring', siendo un factor que haría revolucionar la carrera de este grupo.



Es innegable que tras el guión se hallase la ágil mano del escritor Terri Hughes, que ya llevaba varios años convenciendo a público y crítica con su espectacular dominio de la acción en trabajos como 'Power Rangers' o 'Power Rangers Zeo'. Supo plasmar en pantalla los anhelos de un adolescente, las inquietudes que sacuden la mente de los jóvenes, la duda de saberse con un poder ilimitado pero que subyuga la condición humana. Una enorme calidad tanto en el engranaje de las secuencias (inolvidable la escena de la botella en la cabeza de Seth Green) como en mostrar en dinámicos diálogos los sinsabores de una vida en época de acné. Ayudado por los soberbios efectos especiales que suben a la categoría de avezados. Imprimen tensión a la par que estremecen por su veracidad. Un alarde de caracterización que bien mereció mejor suerte en las nominaciones a los Oscars de aquel año. 



Es sin duda alguna, una muestra de buen cine de terror, con elevadas dosis de comedia que encumbran el género. No llega a cotas de 'Dos colgaos muy fumaos' o 'La semilla de Chucky', dos obras imperecederas, pero sitúa el listón muy alto para aquellos seguidores del nuevo cine de garage. Obligada re-visión.

Información de más
  • Los nombres de los amigos de Anton (Mick y Pnub) fueron sacados del inolvidable sketch que protagonizó Eddie Murphy en el "Saturday Night Live".
  • La película fue rodada en el mismo barrio que se filmó 'La noche de Halloween'.
  • El estreno se tuvo que retrasar debido a que coincidió con la matanza en Columbine.
  • Debido a este suceso la película no recaudó lo que debería.
  • En una escena los dos amigos de Anton están viendo la genial 'Zombie' (1978) en la TV.
  • El grupo The Offspring realiza un cameo en el film, en la escena del baile de Halloween.
Nota final:8
(Esta crítica ha sido hecha para el día de los inocentes, cada critico ha escogido una obra para que otro critique, aún no estamos tan locos)

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