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El Consejero [Cine]

Intentar explicar el sentido de la vida a través de metáforas en el cine, ha demostrado ser un completo fracaso. Tenemos los últimos ejemplos en títulos como 'La fuente de la vida' (Darren Aronofsky) o 'El árbol de la vida' (Terrence Malick), que vienen a ser una reflexión demasiado sesuda para contar sencillas historias. Cualquiera puede poner un sentido a la vida, el que más le guste. Los Monty Python ya lo hicieron a su manera. Para unos será vivir, para otros el amor, quizás algunos piensen que todo el sentido reside en la manera de afrontar los vaivenes, todo vale. Pero en el cine, a diferencia de otras artes, eso no tiene cabida. El mensaje que quieras dar como sentido de la vida ha de ser directo. No puedes fantasear y dejar estelas sin rumbo de lo que intentas transmitir. 

El lenguaje del cine, aparte de una experiencia visual, debe mantener unos márgenes donde el espectador se pueda mover. De lo contrario, por muy bueno que sea el autor de la historia, dicho lenguaje se transforma en una difusa exposición de imágenes y diálogos inconexos que difícil asimilación. Hoy, queridos niñ@s, tenemos un buen ejemplo.



¿De qué va?


Un abogado que tiene graves problemas económicos (Michael Fassbender), decide introducirse en el narcotráfico para solucionarlos. Para ello trabaja como consejero de un poderoso empresario llamado Reiner (Javier Bardem) para vender un cargamento valorado en veinte millones de dólares. Allí también aparecerá un extraño personaje Westray (Brad Pitt), que participará en la peligrosa operación.





La crítica

'El consejero' es un pastel demasiado gordo para digerirlo de un solo bocado. Demasiados dulces e ingredientes componen este suculento, a primera vista, film del afamado y algo perdido últimamente Ridley Scott. No voy a entrar si le afectó emocionalmente la muerte de su hermano a la hora de rodar, pero se nota que tras la cámara no está el alma tan genuina que siempre marca el cine de Scott.



La película es un conglomerado de referencias al cine negro. Cormac McCarthy no lo puede evitar, ni lo quiero, pero una cosa es el papel y otra bien distinta plasmar esas palabras en fotogramas. El empeño que tenía este buen escritor por llevar la batuta en algún film que se inspirase en su novela, ha dado como resultado esta primera incursión como guionista. Esperemos, por el bien de su literatura como por los espectadores, que ésta sea la última vez que lo haga. McCarthy ha demostrado ser un excelente novelista, pero un pésimo narrador cinematográfico. Es Demon Lindelof en versión grandes clásicos.



El creador de 'Alien', trata durante todo el film de plasmar imágenes que den un sentido a los diálogos metafísicos que los personajes van soltando por sus bocas. Diálogos y escenas que intentan condensar en varias frases el sentido global de la vida. Nos habla de la muerte, del pecado, del amor, de la lealtad y la traición. Todo unido bajo el manto de un escenario desértico (referencias a 'No es país para viejos') que aleja al público de la narración. La obsesión por transformar las páginas de la novela en bellos paisajes, en áridos lugares o en situaciones rocambolescas (la escena de la masturbación sobre un coche es lo más bizarro que ha rodado Scott), hacen que el disfrute de lo que se pretendía ser una gran película, quede en trazos desdibujados y elementos lanzados al azar sin ningún sentido.



La trama, que salta a trompicones constantemente, es sesgada por escenas innecesarias. Un cúmulo de personajes que entran y salen de la narración (imperdonable que el personaje de Bardem desaparezca sin más), multitud de pasajes que ralentizan el film, un sinfín de banalidades en forma de frases lapidarias, trastocan que el espectador se sienta a gusto. Toda la película navega sin rumbo en una historia, ya de por sí bastante simple, que nada tiene de novedad. Pero McCarthy se obceca en querer demostrar que él sabe más que nadie y trata que aleccionarnos con innumerables parrafadas puesta en labios de narcotraficantes. Una cosa es que tengan estilo ('Uno de los nuestros') y otra muy distinta es que sean lectores asiduos de Eduard Punset.



Ni tan siquiera hay una banda sonora que remarcar. Daniel Pemberton hace un triste score que nos hace añorar a Hans Zimmer cada día más. Sólo los martilleantes paisajes desérticos hacen evadirse por unos minutos. Estupendamente reflejados, pero es una guinda muy pequeña en un pastel tan enorme.

El trabajo del espectacular reparto es desigual. No por ellos, casi todos convincentes (Fassbender genial como siempre), sino por que la mayoría de esos personajes están como el director, sin alma. Bardem dibuja su consabido villano aunque con matices que lo humanizan. Cameron al menos sale ganando en este reparto, ya que tiene la posibilidad de enfundarse el disfraz de 'Femme Fatale' de los años 40 y crear la ilusión de que estamos ante una Ava Gardner en 'Forajidos' o una Veronica Lake en 'La dalia azul'. Pitt tan sólo muestra una pincelada de lo que podría haber dado su personaje, pero da la sensación en todo momento que él pasaba por ahí, y poco tenía que ver con la película.



Una tremenda decepción en conjunto. Por separado duele más. Que Cormac McCarthy haya machacado su propia novela y se revele como un pésimo guionista, duele. Que poderosos actores con un gran caché vaguen por la película sin rumbo, duele. Pero lo que más dolor hace a este humilde corazón cinéfilo del que os habla es, Ridley Scott. En los últimos 13 años, lo que va de siglo, sólo ha mostrado un poco de su buen hacer en 'Black Hawk Down' y 'American Gangster'. Once películas en 13 años quizás desgaste mucho, incluso a los genios como Ridley. Uno mira atrás, al cine negro, luego recuerda que 'Blade Runner' es de Scott, para finalmente acabar viendo 'El consejero'... eso sí que duele.

Información de más
  • Ridley Scott dedica esta película a la memoria de su hermano Tony ('Top Gun', 'Domino'), fallecido una semana antes de iniciar el rodaje.
  • Es la cuarta novela de Cormac McCarthy llevada al cine tras 'Todos los caballos bellos', 'La carretera' y 'No es país para viejos'.
  • Angelina Jolie fue la primera opción para el papel de Cameron Diaz.
  • Natalie Portman lo fue para el personaje de Penelope Cruz.
  • La pareja en la vida real compuesta por Bardem y Cruz no comparten ninguna escena en todo el film.
  • El presupuesto fue de 25 mill. dolares, algo increíble viendo el plantel de actores. 
Nota final: 4

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