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Black Mirror (Temp. 1) [Series]

Toca abrazar una joya de la televisión moderna con el poder de la tecnología como protagonista. Black Mirror, una serie de historias independientes y sin conexión alguna, logra un magnetismo arrollador con sus ideas simples pero con un trasfondo perturbador, a la vez que se presenta con el carácter de la ciencia ficción disfraza de realidad. Adictiva e ideal para paladares exigentes que busquen una puesta en escena diferente y unas historias que les den que pensar.


 ¿De qué va?

¿Hasta qué punto nuestra vida está a merced de los avances tecnológicos? La influencia de los medios de comunicación y de los cambios llevados al extremo para poner a prueba las reacciones sociales. Como si de un experimento se tratara, su premisa surrealista o simple, evolucionará hasta poner a prueba los límites de la conciencia y la falta de empatía en pos de un entretenimiento salvaje. Todo ello con una ambientación realista y variante que siembra la duda sobre la posibilidad de que se trate de un futuro no muy lejano.

La crítica

Tres historias en tres momentos y realidades distintas. La primera ellas nos mantiene en nuestra zona de confort y sin sacarnos del mundo en el que vivimos pone a prueba al propio gobierno. Una simple elección que pondrá en juego la vida de una persona inocente, pero que en realidad va más allá. El poder de las herramientas de difusión y los medios sociales para justificar con ello un juego macabro donde todo el mundo puede opinar y juzgar pero sin percatarse de las consecuencias. 

Poniendo a prueba la capacidad de supervivencia primero, y después el horror ante la sumisión involuntaria cuando alguien tiene el control de tu vida, la experiencia radical del primer capítulo nos revolverá los estómagos y las conciencias.

La segunda entrega de esta joya visual transforma la realidad por completo sumergiéndonos en una sociedad esclavizada por el entretenimiento y la clase social. En medio de un mundo de conformidad a base de pedaleos de bicicletas estáticas, las ilusiones y los sueños se han roto. Es la lucha por cumplir uno de ellos la que abraza el ansia liberalizadora para enfrentarse de cara a la lucha personal.

Un ejemplo de superación entre pantallas y puntos virtuales que con un toque futurista desembocará en una reflexión sobre el valor de las vidas humanas y el precio de las mismas. La comodidad enfrentada a la libertad. 

Tras un momento de reflexión empezamos la última entrega de está fascinante puesta en escena. La realidad no difiere de la que conocemos, excepto por un pequeño e importantísimo detalle: las personas son capaces de guardar cada recuerdo como si de un archivo se trataran. El desapego emocional que produce vivir a base de recuerdos sin apreciar realmente atesorar cada experiencia como algo nuevo e irrepetible, digno de saborearse cual manjar único, pasa factura. 

Aferrarse a tiempos mejores imposibilita la superación de un presente difícil, y así los protagonistas de esta historia sucumben a la desconfianza y el desaliento. Los límites entre biotecnología y capacidad emotiva serán el último argumento que termine de rasgar una moralidad dudosa.



Una serie digna de verse, no solo por la facilidad con la que se juega con las realidades y sus características sociales, sino por el mensaje de reflexión que transmite, dejándote con una sensación amarga y la satisfacción de haber visto algo increíble.

Información de más

  • El mismísimo Iron Man en persona (Robert Downey Jr.) se ha hecho con los derechos del tercer capítulo con la intención de adaptarlo a la gran pantalla.
  • Charlie Brooker, creador de la serie, es un periodista cuya vida estuvo siempre más ligada a la prensa que a la industria audiovisual. También ha sido el padre de “Dead Set”.

Nota final: 7/9/8 (por capítulos)

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