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Alien, el octavo pasajero [Cine]

Los extraterrestres, dando por hecho que existan, han sido mostrados en el cine en sus más variados tonos, formas, aspectos y variedades. Los tenemos de todos los colores, unos con más curiosidad que otros, algunos se asemejan sospechosamente a nosotros, otros en cambio son más parecidos a globos de playa. Incluso los hay con doce brazos y tres docenas de ojos. Desde siempre el cine ha imaginado a estos seres como figuras super inteligentes, capaces de realizar asombrosas proezas o terribles matanzas. 

Tenemos por ejemplo al enigmático ser de otro planeta de 'Ultimatum a la Tierra' (Robert Wise, 1951), a los curiosos cabezones de 'Encuentros en la Tercera Fase' (Steven Spielberg, 1977), a los vampiros espaciales de 'Lifeforce' (Tobe Hooper, 1985), al polimórfico y extraño de 'La Cosa' (John Carpenter, 1982), al cazador fetichista de 'Depredador' (John McTiernan, 1987), al entrañable 'E.T.' (Steven Spielberg, 1982) , los cachondos de 'Mars Attack' (Tim Burton, 1996) o por ejemplo los vegetales de 'Señales' (M.Night Shyamalan, 2002). Pero ninguno de ellos se asemeja en complejidad, extrema ferocidad, necesidad de reproducirse e imponente flujo de trasmisión de terror, que el que nos ocupa hoy: Alien. La perfecta máquina de matar.





¿De qué va?

La nave mercante espacial Nostromo, en ruta de regreso a la Tierra, es desviada de su rumbo por el ordenador de a bordo hacia un planeta deshabitado. La tripulación desciende e inspecciona el lugar, teniendo que huir después que uno de los integrantes del equipo sufra un accidente. Un desconocido parásito se ha adherido al rostro del tripulante por lo que el resto de miembros deberán decidir que hacer. Pero algo sorprendente sucede con el parásito.



La crítica

Condensar en unas frases el contenido y simbología que entraña una fascinante película como ésta, es todo un desafío. Como desafío fue para Ridley Scott ponerse tras las cámaras en su segundo proyecto cinematográfico tras 'Los duelistas' (1977). Con una reputación intachable a sus espaldas como director de publicidad en TV y una más que notable carta de presentación con su primera película, el visionario director fue elegido por la Fox para llevar a cabo un viaje interestelar con tintes de terror. 'Alien' es, ante todo, un film de terror, envuelto con la mágica sábana de la Ciencia Ficción, pero sus pilares atesoran los mejores tópicos del género de suspense y horror. Decir que 'Star Wars', '2001: una odisea espacial' y 'Tiburón' sean los referentes e influencias no es errar. Al contrario, Scott tenía en mente la sobriedad que deseaba dar a la temática espacial mirando a Kubrick; dotar a la cinta de la espectacularidad que insufló Lucas a la suya; y llevar magistralmente el suspense que Spielberg creó para inquietarnos con un ser casi demoníaco que cambiaba las profundidades del océano por la inmensidad del espacio. Y al igual que sucedía entre las olas en aquella, 'en el espacio nadie puede oír tus gritos'.

La forma de dirigir del británico es académica desde un punto de vista técnico. Mantiene la incertidumbre, crea el misterio y sabe condensar los puntos fuertes de su narración para explotar, literalmente en algunas escenas, el suspense formado durante el lento pero meticuloso inicio de la película. Su modo acompasado de filmar al inicio se rebela poco a poco con las pistas e informaciones que va suministrando tanto al espectador como a los propios personajes. Tanto su contenido como su fondo fueron y siguen siendo las piedras angulares en el estilo de rodar de Ridley. Cuida tanto la estética visual, su marca de la casa que luego llegaría a cotas de maestro en su siguiente film 'Blade Runner', como presta atención al guión, dejando fluir a éste como si se tratase de un pequeño reguero de sangre.



Pocos guiones como este han sido tan copiados y plagiados. Pero lo más curioso es que la historia de por sí ya era un compendio de varios proyectos anteriores de su autor, Dan O'Bannon. Daría pie a una nueva visión de filmar el terror. Como hicieran en 'Tiburon', tenemos que imaginarnos muchas veces a la bestia, creando en nuestra imaginación sus dimensiones y motivaciones. Somos nosotros los que dotamos al monstruo de una personalidad, que sumado al hecho de su apariencia, esa falta de ojos es desconcertante y embrujadora, hacen que el terror y la angustia aumenten en proporción igual a la de Ripley (Sigourney Weaver).




La primera sorpresa visual la tenemos cuando la primigenia forma del alien se enrosca al cuello de John Hurt ('El hombre elefante', 'V de Vendetta') en un símil de violación oral masculina, todo un shock para el espectador. No se había visto nada igual. El paralelismo de la concepción y parto del alien fue la nota explosiva que conmocionó al público. Fue la reseña fílmica que destacó a ésta película del resto. Seña de identidad de la saga e icono del cine para la posteridad.



Su ambientación claustrofóbica llega a cotas inimaginables según va avanzando la trama. Mientras los tripulantes van sufriendo las consecuencias de las acciones que desencadena el ordenador de a bordo, asistimos atónitos al replanteamiento que los personajes adoptan frente a las circunstancias. Sentimos el pavor de los espacios estrechos, el sudor de los protagonistas, el miedo que va creciendo al mismo ritmo que la criatura (obra de la mente macabra y genial de H. R. Giger), todos los elementos confluyen en un final tan espeluznante como agónico. El genial personaje que interpreta Ian Holm (Bilbo Bolsón para las nuevas generaciones) es tan maquiavélico que sólo aquel que haya visto la película sabrá el secreto que oculta. Ejemplifica las motivaciones de la trama, el argumento y su concepto.




La parsimonia de una banda sonora casi fúnebre, refuerza el sentido visual. Nuestros oídos se mantienen alerta, nuestros ojos no saben bien si lo que han visto es real o la imaginación hace de las suyas. Una música tan hipnótica que eleva al alien a su forma más superlativa. Obra de Jerry Goldsmith, que aunque no le gustó las modificaciones que Scott hizo tras acabar el film, tuvo que admitir que el resultado final es aterrador. Imagen y sonido se fusionan para moldear una de las mejores pesadillas jamás rodadas.





Sigourney Weaver, una recién llegada al cine en 1979, dejó para la posteridad un personaje que a lo largo de los años siguientes fue creciendo hasta convertirse en mito del cine. La teniente Ripley es sinónimo de supervivencia, arrojo y determinación. Decir Ripley (no confundir con el genial personaje de Patricia Highsmith) es mencionar a una de las figuras eternas del cine de Ciencia Ficción. Una actuación comedida y a la altura de su personaje, es más, no puedo imaginarme un film de la saga sin ella.




Las consecuencias de 'Alien, el octavo pasajero' son evidentes. Fue un éxito en su día, lo sigue siendo hoy. Se ha transformado en un referente del cine, creó una saga que en la actualidad se mantiene vigente (tres secuelas y una precuela, además de unos pocos crossovers) y, o mucho me equivoco, dará nuevos sustos en pantalla.

Para aquellos insensatos que aún no la hayan visto, solo puedo decirles dos cosas: estáis tardando en poneros el DVD en casita con las luces apagadas; y que no sabéis la envidia que me dais al poder ver esta obra maestra del cine por primera vez. Buen Cine.

Información de más
  • El guionista Dan O'Bannon tomó ideas de sus anteriores proyectos 'Dark Star' (John Carpenter, 1972) y un pre-guión de Dune que nunca llegó a materializarse.
  • El alien estaba diseñado conceptualmente por H.R. Giger y el acabado final fue a cargo de Carlo Rambaldi, que años después crearía el famoso extraterrestre de 'E.T.'.
  • La escena de la comida cuando el alien sale del pecho no fue avisada al resto de actores, por lo que su sorpresa en cámara es real. Se rodó en una toma con cuatro cámaras a la vez.
  • La disección del alien-araña fue hecha con vísceras de pescado.
  • Los interiores de la Nostromo se hicieron con muchas partes de aviones desguazados. 
  • El nombre de la nave está cogido de una novela de Joseph Conrad. Antes se pensó en llamarla Snark o Leviatan.
  • Ningún estudio quería producir el film. Roger Corman deseaba realizarlo.
  • El personaje de Ripley estaba pensado para un hombre.
  • Meryl Streep fue la candidata para Ripley junto a Sigourney Weaver.
  • La película al final del rodaje duraba más de 3 horas.
  • Ganó el Oscar a los Mejores Efectos Visuales.
  • Un ejecutivo de la Fox, antes de rodarse, dijo del film que 'es como Tiburón pero en el espacio'.

Nota final: 8

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