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Prisioners [Cine]

Tengo un buen recuerdo de 'Gone baby gone'. Sobre todo de 'Mystic River'. Ambas películas hablan de la pérdida de un ser querido. Una hija en los dos casos. La necesidad de un padre por recuperar a un hijo. Los límites que establece la sociedad o incluso la moralidad de cada uno, son las barreras a las que un padre ha de enfrentarse cuando una tragedia de este calado inunda su vida. ¿Qué haría si me sucediera algo así?¿Hasta dónde llegaría por tratar de hacer regresar a un hijo?¿Mataría por su vida? Estas preguntas cruzan por los títulos antes referidos. 'Prisioners' entra en ese submundo en el que las pesadillas más lúgubres se hacen persona y tienen rostro. Yo sí sé qué haría en tal caso...



¿De qué va?

Anna y su amiga Joy, ambas de 6 años, han desaparecido. El padre de Anna, Keller (Hugh Jackman) trata desesperadamente de encontrarlas. La policía sólo tiene como única pista una caravana aparcada en la calle de Keller durante días. El sospechoso, Alex Jone (Paul Dano) es puesto en libertad por falta de pruebas. Acorralado por los sucesos, Keller decide llevar el asunto por su propia cuenta, buscando las respuestas sin poner límites a su determinación. Debe hallar a su hija.




La crítica

Dos elementos fundamentales estructuran el debut en USA de Denis Villeneuve. La historia y las actuaciones. Este director canadiense ('Incendius') ha sabido rodearse de excelentes actores para filmar una atrevida historia. El tema es escabroso, secuestro de niños. La temática y los personajes que presenta el guionista Aaron Guzikowski es valiente a la hora de tocar un asunto como la pederastia. Y más desde la óptica yanqui, tan amable e indolente en películas de este corte (exceptuando 'Gone, baby gone' o 'Lovely Bones'). 

El guión arranca de una manera absorvente, nos sumerge en la vida de los padres que sufren el rapto. Sin concesiones, directa. Vemos cómo se desmorona su mundo, creencias y moralidad. Es perfecta la combinación y división que nos muestra la cinta entre Keller y el policía que intenta recuperar a las niñas (Jake Gyllenhaal). El padre, obsesionado con un sospechoso al que someterá a uno de los momentos más crudos y sórdidos del metraje, justifica sus acciones como lo correcto ante una injusticia. Valora la vida de otra persona en tanto en cuanto no ponga en peligro la vida de otro ser, en este caso su hija. Hugh Jackman se aleja de su imagen de sex symbol, héroe e infalible canalla para ofrecernos una magnífica interpretación como padre destrozado y desesperado. 



El policía en cambio, a pesar de seguir un código profesional, presenta pequeños brotes de violencia con los sospechosos que rozan muchas veces la línea de lo legal. Aun así, utilizará todas las herramientas en su mano para detener al secuestrador, obligándose en ciertos momentos a dudar del padre y del extraño comportamiento que tiene. Jake Gyllenhaal está soberbio aquí. Su personaje es oscuro pues no ofrece atisbos de su vida pasada o personal. Sus motivaciones son básicas: detener a pedófilos. Su registro en el film es estupendo y dota a la historia del contrapunto frío y certero. Su cruzada por atrapar pederastas mengua toda su vida personal. Le vemos celebrando Acción de Gracias solo en una cafetería. Siempre está en comisaría o siguiendo pistas. No flaquea, no se rinde. Es una especie de Ethan Edwards ('Centauros del desierto') en busca de su sobrina Debbie.



Los dos personajes, por no decir que todos, comparten el sentimiento religioso. La película está entera de referencias a los valores éticos y sagrados. Los padres de las niñas secuestradas, la familia del sospechoso e incluso el policía (al que vemos fugazmente tatuado con una cruz en la mano). El realizador expone como escudo el tema divino para ocultar los primitivos instintos que hacen actuar a sus personajes. La violencia está por doquier en 'Prisioners'. El tan famoso "ojo por ojo" parece tocar todos los puntos de la historia. Cuando Dios te quita algo tan querido, uno puede entender que Dios le ha abandonado y tomar así el camino del castigo por su cuenta.



La violencia gira sobre los personajes. El lobo que lleva dentro un pedófilo aparece en los padres cuando deciden tomar la justicia por su mano. Se transforman en aquello que siempre han repudiado. Tal vez no, quizás ese monstruo dormitaba en su interior. Nos deja abierto un debate sobre la moralidad, las razones que esgrimimos cuando actuamos de forma irracional. El personaje del otro padre al que también han secuestrado a su hija (estupendo Terrence Howard) duda del proceder que están tomando y hace que las motivaciones flaqueen. 



Al espectador nos deja cantidad de hilos que podamos seguir. Sospechosos que entran y salen de la historia. Piezas sueltas sin aparente relación. Juega a los falsos culpables, nos hace dudar de lo que vemos y oímos. La hora y media de inicio es ejemplar en cuanto a creación de tensión y ritmo. Justo el tiempo en que vemos al personaje de Paul Dano (el sospechoso secuestrador) que presenta una actuación tan magistral, sensible, que apabulla. Su personaje, Alex Jones, es un deficiente mental que recibe las acusaciones de Keller, llegando al extremo en esas acusaciones. Dano ('Pozos de ambición', 'Looper', 'Little Miss Sunshine') realiza en pantalla una agobiante actuación, nos hace odiarlo, desear su fin e incluso su tortura. Pero, al final, el as en la manga que se guarda el guión nos hace sentir lástima y con razón culpabilidad por nuestros pensamientos.



Sin embargo (ay...que miedo me dan estas dos palabras), la historia decae al final. Después de múltiples giros en la trama. Tras presentar personajes y pistas que dan al público un lazo del que tirar... el director sucumbe hacia una conclusión amable y hasta ridícula para mostrarnos al culpable (del todo imposible). Una lástima que la valentía inicial, la constancia durante el film, la sobriedad y crudeza que envuelve toda la película se esfume en apenas unos pocos minutos finales. Denis Villeneuve puede estar orgulloso de haber creado un título que honre su filmografía, pero también le quedará la duda de cómo pudo ser de otra manera.

En resumen, 'Prisioners' no es 'Zodiac'...no. Tampoco es 'Mystic River' o 'El silencio de los corderos'. Pero es una digna y valiente muestra del cine comprometido. Nos dice que el lobo que habita en nuestro interior está hambriento. Unos, lo sacan de forma irracional e inconsciente contra inocentes. Otros, deseamos tener un motivo para mostrar nuestras fauces contra aquel que consideramos culpable. Aunque no lo sea. Le pondría una nota más alta, pero tendría que durar la película 23 minutos menos.

Información de más

  • Los símbolos religiosos abundan por el film: Keller lleva cruces en su cuello, en el retrovisor del coche y sobre la puerta de su casa. Loki (Jake Gyllenhaal) tiene tatuado una cruz en su mano. Recitan 'El padre nuestro' al inicio de la película antes de abatir un ciervo, un locutor predica por radio antes de que Keller cometa un delito.
  • Es el debut en USA de Denis Villeneuve.
  • El guionista Aaron Guzikowski sólo había escrito antes 'Contraband'.
  • Jake Gyllenhaal ha obtenido el galardón a Mejor Actor en el Festival de Hollywood y suena para los Oscars.  




Nota final: 6

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