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La profecía [Cine]

Todo padre realiza una especie de ritual el día que nace su primer hijo. Cuando la enfermera le entrega en brazos al bebé recién nacido no puede evitar mirar que todo está en su sitio. Mira su carita, emocionado y comprueba que sus pequeñas manitas tienen cinco dedos cada una y que sus piececitos también tienen los cinco dedos. Todo correcto. 

¿Todo? ¿Seguro? 

Nunca está de más comprobar si el niño tiene el 666 incrustado en el cuero cabelludo, no vaya a ser uno el padre del Anticristo sin saberlo.



¿De qué va?


Incapaz de confesarle a su mujer Katherine (Lee Remick) la trágica muerte de su hijo recién nacido, el diplomático americano Robert Thorn (Gregory Peck) acepta un huérfano que un extraño sacerdote, el padre Spiletto (Martin Benson) le ofrece. Los detalles del nacimiento del chico son un secreto, pero cuando Damien va creciendo, empieza a dar muestras de que no es un chico corriente. Los hechos extraños y las muertes misteriosas suceden sin cesar y Robert Thorn empieza a sospechar de la presencia del diablo tras la inocente cara del niño.

La crítica

'El Exorcista' y 'La Semilla del Diablo' habían sido éxitos atronadores unos años antes y todos los estudios buscaban historias similares para intentar aprovechar dicho éxito. La Warner Bros. estaban a punto de estrenar 'Exorcista 2: El Hereje' y en 20th Century Fox no estaban muy convencidos de que 'La Profecía' fuese un rival de nivel. Incluso ya habían rechazado hacer la película con anterioridad, pero Richard Donner, el realizador del film logró convencer a Alan Ladd Jr., director del estudio, para que éste cambiase de opinión y diera luz verde al proyecto.

Con un presupuesto de 3 millones de dólares, escaso para la época (irrisorio hoy en día) contaba con un excelente guión de David Seltzer que consiguió que una estrella del calibre de Gregory Peck encabezase el reparto a cambio de 250.000 $ y un 10% de los beneficios en taquilla. Peck hizo un negocio redondo ya que el film recaudó 60 millones de dólares (el doble que la que tenía que ser la gran triunfadora de la temporada 'Exorcista 2: El Hereje') y la película se benefició de su portentosa actuación.


El papel de su esposa Katherine fue interpretado a Lee Remick, que le dio al personaje toda la fragilidad que éste requería. Si Robert Thorn es todo seguridad y aplomo, su esposa es todo lo contrario, una mujer débil e insegura que debido a su fragilidad podríamos decir que es la causante indirecta de todo ya que al dar a luz a su hijo muerto su marido es incapaz de decirle la terrible noticia por miedo a que ésta no sea capaz de asumirlo. 

¿Y qué decir del pequeño Harvey Stephens? Se diría que había nacido para interpretar a Damien. Detrás de su mirada se escondía la personificación del mal, siendo capaz de atemorizarnos en todo momento a pesar de esa cara angelical, como de no haber roto un plato en su vida.

Para redondear el espléndido reparto, se contrató a David Warner, para interpretar al fotógrafo Keith Jennings, que investiga las muertes que se suceden alrededor de la familia Thorn; a Patrick Troughton, en el rol del Padre Brennan, un cura que intenta prevenir al embajador de la verdadera naturaleza de su hijo adoptivo y a Billie Whitelaw, que personificó a uno de los mejores personajes del film, la Sra. Baylock, niñera de Damien, entregada (literalmente) en cuerpo y alma a su cuidado y protección. 



Pero si hay un triunfador absoluto dentro de 'La Profecía' ese es su director, Richard Donner. Lejos de concebir la película dentro de los parámetros del terror, el realizador se propuso hacer de ella un film de misterio y suspense, dotándola así de una atmósfera mucho más aterradora. 

El pequeño Damien es el Anticristo, pero en ningún momento se nos presenta la amenaza como algo evidente. Poco a poco se van sucediendo las muertes y las desgracias, pero todas con la apariencia de extraños accidentes. Incluso hay momentos en los que podemos llegar a pensar que todo es producto de la locura de los personajes. 

Esas escenas de muerte, sin necesidad de recurrir a grandes artificios están rodadas con maestría por Donner. No son sangrientas, pero sí espectaculares y tremendamente gráficas e impactantes. Ahorcamientos en medio de una fiesta de cumpleaños, un empalado por el pararrayos de una iglesia, o la decapitación de uno de los personajes principales, con ese espléndido plano a cámara lenta de su cabeza volteando en el aire y que son auténticos golpes de efecto a medida que la película avanza, que sumergen al espectador en un estado paranoico y de miedo absoluto. 

Aunque la escena con mayor impacto de la película es la que demuestra con más claridad la excelente planificación y el buen trabajo de Richard Donner tras la cámara, aquella en la que Damien con su triciclo provoca la caída de su madre desde lo alto de una escalera. Es la culminación a una relación entre madre e hijo que se ha ido tensando poco a poco. Primero, con el ataque de pánico de Damian al acercarse a una iglesia. Después, con las reacciones de los animales de un zoo ante la presencia del niño. Algo no va bien, y la madre ha llegado a un punto en el que empieza a rechazar a su propio hijo, algo que la obliga a ir a un psicólogo por el sentimiento de culpa que le provoca. La tensión que se ha acumulado hasta ese momento se libera súbitamente.




Actores excelentes y director idóneo. Pero para acabar de redondear la jugada se necesitaba otro elemento, y se encontró en la magnífica BSO de Jerry Goldsmith, por la que el compositor ganó su único Oscar y que culmina con uno de los temas más aterradores que se han escuchado en el cine, el Ave Satani, curiosamente la única canción cantada en latín nominada a un Oscar. 

Según cuenta la Biblia, “el impío surgirá del mar eterno”. Muchos teólogos interpretan que éste "mar eterno" hace referencia al mundo de la política, por lo que podríamos decir que el hijo del diablo estaría muy vinculado a la política. 

No olvidemos que el personaje de Robert Thorn es embajador y tiene contactos en el mundo de la política. La última escena de la película nos hace entender sutilmente que el poder del Anticristo va a llegar hasta las más altas esferas, pudiendo pensar que los Thorn no son otra cosa que una etapa dentro del largo recorrido que debe llevarle hasta el poder más absoluto.

Actualmente vivimos rodeados de gobernantes ineptos y corrupción en las más altas esferas y ¿quién nos impide pensar que tal vez no estemos tan lejos de la llegada del Anticristo?



Teorías diabólicas a parte, 'La Profecía' ya se ha convertido en todo un clásico, incluso cuenta con su propio remake (como la mayoría, totalmente innecesario) y pasados más de 30 años de su estreno no deja de asustar a cada visionado. 

Nos ha hecho replantearnos la conveniencia de tener como mascota a un rottweiler pero sobretodo nos ha enseñado a que nunca debes adoptar a un niño si no sabes de dónde viene...

“Aquí está la sabiduría.
El que tenga inteligencia que calcule el número de la bestia 
porque es el número de un hombre, 
y su numero es el 666”

Apocalipsis, capítulo 13 versículo 18

Información de más:
  • El papel de Robert Thorne se le ofreció antes a Charlton Heston, que lo rechazó por creer que aparecer en un film de terror le perjudicaría en su carrera.
  • Harvey Stephens, intérprete de Damien, en realidad era rubio y con los ojos azules. Se le tiñó el pelo de negro y le colocaron lentillas marrones
  • La película sufrió una especie de maldición durante su rodaje, que muchos atribuyeron a la presencia del Diablo: Gregory Peck viajaba en un avión desde LA y el aparato fue alcanzado por un rayo. Tres días después, el guionista David Seltzer tomó el mismo vuelo y le ocurrió lo mismo. 
  • La productora fletó un avión para rodar las escenas de viaje de Gregory Peck y para ahorrarse algo de dinero, permitían a sus dueños que alquilasen el avión a otras personas los días que no había rodaje. En uno de esos vuelos, el avión chocó con una bandada de pájaros, se estrelló al borde de la pista, atravesando una carretera y llevándose por delante un automóvil en el que viajaban la esposa y los dos hijos del piloto, perdiendo todos la vida en el accidente.
  • John Richardson, encargado de los efectos especiales, chocó con su coche mientras viajaba con su novia, que resultó decapitada. Richardson había sido el encargado de idear y preparar la escena de la decapitación que vemos en el film.

Nota final: 9

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