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La Mosca [Cine]

Remakes o no remakes. Esa es la cuestión y no la que se hacía ese príncipe danés con problemas familiares. Siempre he visto los remakes o reboots (como quiera uno llamar plagiar el trabajo de otro) de una manera sospechosa. Me siento a la defensiva, con prejuicios. Tengo en mente la versión original con lo que mis pensamientos hacia la versión que veo están contaminados. Y con razón. Los últimos sacrilegios que el cine ha hecho en esta materia ha fortalecido mi teoría. 'Pesadilla en Elm Street', 'La Cosa', 'Desafío Total', 'Conan', 'Posesión Infernal', 'La Profecia' o la horrible y denunciable 'Psycho', han sido los ejemplos más recientes de la criminalidad con la que Hollywood se mueve. Sólo unas pequeñas excepciones, muy pocas, han hecho que mis tobillos se menearan en convulso movimiento por su genial realización. Estos remakes que salvo son: 'El precio del Poder' (1982) y 'La Mosca' (1986). Si sois buenos, algún día subiré aún más a los altares la obra magna de Brian DePalma. Hoy toca maravillarnos con la genialidad de David Cronenberg.


¿De qué va?

Un científico intenta demostrar sus teorías sobre teletransportación utilizando su propio cuerpo como cobaya humana. El experimento es complejo pero tras realizarlo la prueba resulta ser un tremendo éxito. Pero pronto comienza a mostrar una serie de cambios en su cuerpo. Cuando comprueba los datos del experimento, descubre que algo más iba en la cabina de teletransportación junto a él.




La crítica

Tras unos años de silencio, Cronenberg dirigió esta particular versión de la película homónima dirigida en 1954 por Kurt Neumann. Salvando las múltiples diferencias que entre ambos títulos existen, tales como presupuesto, desarrollo o trama, la gran virtud del remake del director canadiense radica en lo personal. 



Al inicio de su carrera, Cronenberg basó todos sus films en temas relacionados con la genética o sus influencias y cambios en el ser humano. Siempre desde una óptica que hace al individuo aislado y marginado por su nueva condición, aunque dichos cambios o alteraciones genéticas se vean como meras enfermedades. El director, antes de dirigir 'La Mosca', ya nos mostró estas obsesiones en 'Scanners' (1981), 'Videodrome' (1983) una de sus más bizarras películas o 'La zona muerta'(1983). Es lógico que se abalanzase en un proyecto como éste. 


En todo el metraje sobrevuela el inconfundible estilo visual del director de 'Una historia de violencia' (2005). Asistimos al viaje interior de su personaje, Seth Brundle (Jeff Goldblum) como su alter ego. Su pasión por los avances médicos, el deterioro físico o mental que el ser humano sufre, la enfermedad como personaje y el aislamiento social o ético que entraña esta enfermedad.

Es, sin duda, infinatemente superior a la original. Su desarrollo nos va empujando al desenlace final con una fuerza irresistible. Tiene un ritmo constante que hace que suframos con el personaje su caída, llegando a empatizar con él aún demostrando un carácter hostil. El cine de Cronenberg siempre tiene sus escenas grotescas o dantescas. Aquí presenciamos frente a un espejo cómo el científico muta, cambia y se transforma. Otra escena, casi marca de la casa del canadiense, es la del sueño en el quirófano, donde una Geena Davis tiene la premonición del ser que lleva dentro tras intimar con el personaje de Goldblum. Momento sublime. (Ojo a quién hace de ginecólogo).



La música, de Howard Shore (saga de 'El señor de los Anillos') que ha compuesto la gran mayoría de las bandas sonoras para Cronenberg, nos sumerge por completo en la narración. Envuelve el laboratorio, viste la transformación hasta que encumbra en el cambio más radical del personaje.

Es lícito pensar que estamos ante un homenaje al genial libro de Kafka 'La metamorfosis', pero el film va un paso más. Es como si tratara de decirnos que Brundle (Goldblum) no se convierte en mosca, sino que saca de su interior aquello que llevaba dormido, y la transformación es sólo una crisálida que protege a los demás del verdadero monstruo que oculta.

La fotografía, sombría y claustrofóbica, capta en esencia el espíritu de los años 80. No se puede negar que la película es creación de esa década. Es un ejemplo claro y magnífico del cine de terror de los años que comenzaron la revolución de temáticas y géneros que hoy vivimos. Su diseño de efectos especiales, tan lejos de los avances digitales de la actualidad, son atrevidos y directos. Puro maquillaje visual creado por Chris Wallas ('Gremlins', 'El retorno del Jedi', 'Aracnophobia'). Su trabajo se recompensó con el Oscar al Mejor Maquillaje.


Mención aparte el papel de Jeff Goldblum (Seth Brundle) que catapultó al actor consagrándolo como estrella. Su trabajo aquí es mimético con el personaje. La elección perfecta para la película. Lástima que su posterior carrera tratara de hacer olvidar este papel a la vez que nos volvía a enseñarlo. De Geena Davis poco que decir. Venía de hacer pequeños papeles ('Tootsie', 'Flecht' o 'Transilvania 6-5000') y su aparición aquí fue también muy aprovechada. Al año siguiente encadenaría 'Bitelchus' y 'El turista accidental' por la que ganó el Óscar.

Sin duda, 'La mosca' es uno de los mejores remakes que se hayan hecho jamás. Como película individual, olvidando su referente, es sólida y mantiene al espectador ávido de más pese a que su trama sea conocida. De entre la filmografía de Cronenberg siempre estará entre las mejores (junto 'Una historia de violencia', 'Inseparables, 'Promesas del Este'). 'La mosca' es un excelente primer plato para una noche de terror. 
Información de más

  • El presupuesto del film fue 15 mill. dolares. Recaudó más de 70.
  • Jeff Goldblum se pasó todo el rodaje atiborrándose de azúcar, como si de un insecto se tratase.
  • Ganó el premio a Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico de Avoriaz.
  • Cronenberg hace un cameo en una de las escenas más truculentas.
  • Tuvo una secuela en 1989 de muy inferior calidad (es decir poco).
Nota final: 7

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