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La mujer de negro [Cine]


Casas encantadas. Fantasmas con asuntos pendientes. Temas tratados una y otra vez en las películas de terror. Sin embargo, algunas películas nos sorprenden hablándonos sobre tramas que ya hemos visto y escuchado cientos de veces. Algunas con más acierto, otra con más inovación, otras dándole la vuelta al asunto. Otras cómo esta nos cuentan la misma historia sin más pretensión que la de clavarnos en nuestras butacas hasta el final y disfrutar de un género como éste.


¿De qué va?

Arthur Kipps (Daniel Radcliffe) es un joven abogado. Tiene un hijo de unos 5 años y su mujer falleció en el parto. Deprimido por la pérdida de su mujer, encargándose de la casa, los gastos y de su hijo, empieza a descuidar su trabajo. Llega el momento en el que su jefe, cansado de la situación, le ordena que vaya a un pueblo a recuperar toda la documentación posible de la casa de una clienta que ha muerto. Nescesitan realizar el testamento y todo tiene que estar en orden. El jefe de Kipps le amenaza de que si no cumple con esta tarea le despedirá. Al llegar al pueblo se encontrará con unos vecinos que se mostrarán hostiles en cuánto él mencione lo que ha ido a hacer. Nadie le facilitará el trabajo que parentemente es una mera gestión. En la casa de la difunta empezará a ver y oir cosas extrañas que harán a Kipps plantearse cuál es la verdadera frontera entre los vivos y los muertos.


La crítica

Hay veces que nos gusta despellejar algunas producciones porque es gratis. En otras no habían sabido llegar a nuestras expectativas, después de "tragarnos" su promoción y nos vengamos. Por otro lado, lo hacemos cuando ya tenemos prejuicios sobre alguien del equipo técnico y nos gusta la crítica destructiva. No me gusta caer en ese error, soy consciente de que me suelo dejar llevar. Es por eso que no hay que perder de vista que cada película, o cada versión, es única y habrá que juzgarla por lo que es, ni más ni menos.

Este filme es del género de terror ¿Qué va a intentar? Darnos miedo. Lo consigue. No estamos hablando de una película en la que en el preestreno la gente se suicidara al verla, pero sí que cumple con lo que pretende. Asusta, te crea tensión, después se resuelve y fin.

Nos encontramos en un pueblo pequeño. Dónde los rumores y el saber de la vida de tus vecinos es el pan de cada día. Pero en cuanto Kipps aparece nadie quiere hablar de nada con él. Incluso intentarán ser los suficientemente hostiles para que se vaya por dónde ha venido. Por supuesto Kipps no se marchará. Por otra parte, la rutinaria tarea de rebuscar entre los papeles de la dueña de la casa, se verá alargada ya que la señora tenía, a primera vista, todos los rincones de su casa llenos a reventar de documentos de muy distinta índole. Así que Kipps tendrá que estudiarlos detenidamente para valorar los que son útiles y los que no. Lo que habría de ser un día de trabajo se convierte en dos.

La casa de la difunta se encuentra situada en las afueras. Se trata de una isla hasta la que se puede llegar en carruaje o en coche cuando la marea está baja, que apenas son unas horas al día. Kipps se verá obligado a pasar las horas de marea alta sólo, en una casa caótica y descuidada, que ya sin fantasma da bastante angustia.

En resumen, tenemos un pueblo con unos vecinos inquietantes y la casa de una mujer muerta que se encuentra totalmente aislada. Poco a poco veremos los acontecimientos que la llegada de Kipps desencadena, ya que en la casa el asegurará ver a una mujer vestida de negro. Parece ser que no es un buen presagio y cada vez la situación en el pueblo se pondrá peor.

El paisaje no es más alentador. Siempre gris, nublado, con una niebla que parece cobrar vida propia al espesarse y disolverse. Un paisaje típico inglés, prados enormes con colinas bajas. Un cielo encapotado que atenúa los colores hasta que parezca todo desprovisto de vida y gris. La imagen juega mucho con los contrates duros. Una luz pequeña y una sombra inmensa.  En las escenas en las que Radcliffe se encuentra sólo en la casa, estas diferencias de luz y oscuridad serán mucho más agresivas para jugar con lo que vemos y lo que está oculto. 

La interpretación de Radcliffe es correcta. Muchos esperábamos, me incluyo, verle fracasar estrepitósamente después de la saga Harry Potter, pero de momento le damos un aprobado. Esperemos que, con lo joven que es, siga madurando cómo actor. De momento permaneceremos con ojo avizor. Sí que tengo que añadir que me chirrió mucho el doblaje. La voz que le dieron cuando interpretaba a Potter estaba bien, porque se suponía que era un adolescente. Pero si le van a dar papeles en que interpreta a personas de su edad o mayores, tienen que replantearselo, si no ganaría más con otra un poco más grave. En algunos momentos me salía de la acción porque creía que diría: ¡Especto Patronum! 

El personaje que interpreta, Kipps, es un hombre atormentado por el recuerdo de su mujer. El hecho de añorarla tanto hace que crea que a veces la ve. No es más que un deseo que le consume y que le puede jugar malas pasadas. Así que aunque al principio juegue un poco a hacerse el valiente para acabar con su trabajo, las conversaciones y las experiencias que tendrá en este singular lugar, apartado del mundo, le llevarán a abrir su mente a los fenómenos paranormales y a la creencia de que tal vez exista un lugar intermedio entre el cielo y la tierra.

El terror, por tanto, será llevado a cabo por este mundo desconocido del más allá. Por un espíritu enfadado que no cesará en su empeño de llevar a cabo su venganza. Por lo tanto encontraremos una buena dosis de ruiditos, visiones a medias, sustos varios y tensión de luz de velas.

No voy a hacer spoiler pero si diré que aunque la película en conjunto resultó de mi agrado el final aun me tiene indecisa sobre si era el más adecuado. La verdad. fuera cómo fuese, el resultado sería el mismo, porque el matiz que da el final puede ser una visión conjunta pesimista u optimista. Y ya sabemos que eso depende del cristal por el que se mire.


Información de más:
  • El actor que interpreta al padre de Daniel Radcliffe en Harry Potter, Adrian Rawlins, hizo el mismo papel que Radcliffe representa en La mujer de negro en la versión de la película de 1989.
  • El niño que en la ficción es hijo de Daniel Radcliffe, es su verdadero ahijado en la vida real. Una idea de Radcliffe que sirvió para ayudarle a establecer una auténtica relación entre padre e hijo.
  • Los juguetes que aparecen en la película no fueron creadas especialmente para el filme, son auténticas antiguedades de la época que fueron cedidas por un coleccionista.
Nota final: 7


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